Con la sombra del ataque militar estadounidense a la capital venezolana y el discurso beligerante de Trump contra todo aquello que no comulgue con su ideario, cinco países de América Latina tienen cita electoral este año para elegir presidente o presidenta.
Costa Rica, Perú, Colombia, Haití y Brasil abrirán las urnas en medio de la confrontación y el unilateralismo de la Casa Blanca y en un ambiente de crispación política, palpable en toda la región. El incremento de la inseguridad, el crimen y la corrupción están alimentando la desafección y el desapego de la ciudadanía de la gestión pública y está ahí, donde la extrema derecha ha encontrado a su granero electoral.
En los últimos meses el presidente tico Rodrigo Chaves ha salvado dos votaciones en el Congreso que pretendían quitarle la inmunidad por intromisión en el proceso electoral y por corrupción. Aunque goza de aprobación no puede reelegirse, no obstante, su candidata puntea en los sondeos. Costa Rica, que no tiene ejército, celebrará comicios el 1° de febrero.
Perú, que no supera su inestabilidad política, elegirá gobernante el jueves 2 de abril en primera vuelta. La persona que triunfe será la séptima al frente de la presidencia peruana en la última década. Keiko Fujimori de centro derecha, buscará el cargo por cuarta vez enfrentando a un duro adversario: Rafael López Aliaga, alcalde de Lima y seguidor de Trump .
Colombia. Luego de la conmoción por el atentado y posterior muerte del aspirante de la derecha Miguel Uribe, ocurrida en junio, el incremento de la violencia de las disidencias de las FARC que reniegan de los acuerdos de paz, y la retórica incendiaria de Gustavo Petro contra Trump su némesis norteamericana, la nación andina, vecina de Venezuela, decidirá el 31 de mayo quién ocupará la Casa de Nariño.
El senador Iván Cepeda de izquierda y el abogado Abelardo de la Espriella candidato favorito de Milei y Trump, se perfilan con serias posibilidades de llegar a la segunda vuelta que tendrá lugar en junio.
Ahogada por la violencia de las pandillas urbanas, el crecimiento exponencial de la pobreza, la ausencia de Estado de derecho y el abandono de la comunidad internacional, Haití pretende realizar elecciones presidenciales el 30 de agosto.
Brasil votará el 4 de octubre. Aunque el expresidente Jair Bolsonaro no podrá contender por estar inhabilitado, ha cedido el testigo a su hijo Flávio, senador por Río de Janeiro. En ese país en extremo polarizado, que mira con asombro la injerencia de Trump en defensa del clan Bolsonaro, el presidente Lula buscará la reelección con 80 años recién cumplidos.
Tras la pandemia, el avance de la derecha y ultraderecha ha sido sorprendente en el hemisferio. Argentina, Ecuador, Bolivia, Panamá y más recientemente Chile, han dado un vuelco político precedido por gobiernos de izquierda que dominaron el mapa de la región.
Lo novedoso no es el cambio de tendencia política sino el apoyo declarado de Trump hacia candidatos afines a su movimiento. En septiembre amenazó con suspender una línea de crédito si los argentinos votaban un Congreso opuesto a Milei, y en Honduras respaldó abiertamente al postulante de la derecha que finalmente ganó los comicios.
América Latina está dividida y fragmentada como lo demuestra su reacción ante lo ocurrido en Venezuela. Los resultados electorales de este año definirán su rumbo económico y político en lo inmediato.








