- El santuario botánico de México que resguarda vida de hace 7 mil años
- Por qué la flora de Chiapas es la más rica y amenazada del país
- Con un catálogo que supera las 10,000 especies, nuestra entidad se posiciona como el líder indiscutible en biodiversidad, custodiando tesoros únicos como las cícadas milenarias y la mística flor de tigre.
Primer Plano Magazine / Noé Juan Farrera Garzón
En el marco de la conferencia «Comentarios sobre la Flora Chiapaneca», celebrada en la Sala de Literatura del Edificio de Rectoría de la UNICACH, se reveló una radiografía contundente sobre el patrimonio natural de nuestro estado. El Dr. Carlos Rommel Beutelspacher Baigts, investigador de renombre de la UNAM y la UNICACH, compartió hallazgos que no solo redefinen las cifras de biodiversidad en México, sino que lanzan una alerta urgente sobre la fragilidad de nuestros ecosistemas.
Chiapas: La corona de la biodiversidad mexicana
Durante décadas, se sostuvo la creencia de que Oaxaca era el estado con mayor diversidad vegetal en el país. Sin embargo, el Dr. Beutelspacher, tras años de exploraciones y actualizaciones del catálogo de flora nativa, confirmó que Chiapas ocupa hoy el primer lugar. Con aproximadamente 10,000 especies registradas, nuestro territorio se encuentra casi mil especies por encima de su estado vecino.
Esta riqueza se concentra principalmente en la mitad sur de México, donde Chiapas destaca por su variedad de climas y relieves. Desde las selvas bajas hasta los bosques de niebla, el estado alberga cerca del 43% de las 23,000 especies de flora nativa estimadas para todo el territorio nacional.
El milagro de Jiquipilas: Testigos de la historia
Uno de los puntos más fascinantes de la ponencia fue el hallazgo en la región de Jiquipilas. En esta zona, caracterizada por sus formaciones de dolomitas, habitan las cícadas, plantas consideradas fósiles vivientes. Estudios científicos han determinado que estas especies crecen a un ritmo asombrosamente lento: apenas un milímetro por año.
El investigador relató cómo, durante una expedición en la que se extravió temporalmente, localizó ejemplares de hasta siete metros de altura. Bajo la lógica de su crecimiento, estas plantas tendrían aproximadamente 7,000 años de antigüedad. «Ningún país en el mundo tiene plantas de siete mil años; México las tiene y se las están acabando», advirtió, haciendo un llamado a las autoridades para declarar estas zonas no solo como reservas, sino como santuarios intocables.
Magueyes y la resiliencia de la naturaleza
México es reconocido mundialmente como el centro de origen y diversificación de los agaves o magueyes. Chiapas no es la excepción en esta regla. El Dr. Beutelspacher destacó que, a pesar de ser un grupo ampliamente estudiado, la ciencia sigue descubriendo especies nuevas en nuestro territorio. Recientemente, en áreas como la reserva El Guanacastle en el Jobo, se han identificado poblaciones que aún guardan secretos para los botánicos, esperando su floración para ser plenamente documentadas.
La Tigridia chiapensis: Una joya en peligro
La nota de identidad local la puso la Tigridia chiapensis, una flor emblemática y casi exclusiva de San Cristóbal de Las Casas. Esta planta, conocida como «flor de tigre» u oceloxochitl, destaca por su belleza y su fragilidad, pues su floración dura apenas un día.
Lamentablemente, el crecimiento urbano desmedido ha sepultado bajo el cemento sus principales poblaciones, como ocurrió en el mercado del norte de dicha ciudad. El investigador observó un fenómeno biológico curioso: ante la amenaza de extinción, estas plantas han comenzado a producir flores con variaciones inusuales en sus pétalos, un último esfuerzo evolutivo por adaptarse a un entorno que desaparece.
Una hecatombe silenciosa
La majestuosidad de nuestra flora contrasta con una realidad desgarradora: Chiapas pierde cerca de 40,000 hectáreas de vegetación anualmente. El mapa de cobertura actual muestra que solo sobrevive el 25% de la vegetación original; el resto ha sido devorado por la actividad agropecuaria y la colonización mal planificada de décadas pasadas.
La labor de científicos como el Dr. Beutelspacher, quien incluso ha digitalizado acervos para facilitar el estudio botánico sin necesidad de traslados constantes, es fundamental para que las nuevas generaciones comprendan que cada planta, desde el imponente hormiguillo usado en las marimbas hasta la pequeña insectívora de las montañas, es un pilar de nuestra supervivencia.








