Mientras el país envejece aceleradamente, el costo mensual de los cuidados especializados puede superar los 40 mil pesos. Aunque el gobierno reconoce la demencia como prioridad, la mayor carga económica y emocional sigue recayendo en los hogares
AquíNoticias Staff
La demencia ya no es un asunto privado que se resuelve dentro de casa. Es un problema de salud pública que amenaza con convertirse en una crisis fiscal y social en México.
Hoy viven en el país 1.3 millones de personas con demencia, según el Plan Nacional de Demencia publicado en 2024 por la Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Geriatría. Para 2050, la cifra podría triplicarse.
El costo no es teórico. Es mensual.
Un enfermero 24 horas cuesta alrededor de 40 mil pesos. Medicamentos, especialistas, adecuaciones en casa y trámites legales elevan la factura anual a niveles que pueden superar el millón de pesos. De acuerdo con la ENIGH 2024, solo el 10 % de los hogares —el decil más alto de ingresos— puede pagar cuidados especializados, con ingresos promedio de 78 mil 699 pesos mensuales. El ingreso promedio nacional es de 27 mil 307 pesos.
Es decir: 9 de cada 10 familias no pueden sostener cuidados formales.
La Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados reporta que en 2022 había 2.9 millones de adultos mayores con dependencia o discapacidad; un millón no recibió cuidados suficientes. La mayoría de los cuidadores son mujeres que abandonan el mercado laboral.
El gobierno ha reconocido el problema. El Plan Nacional de Demencia lo califica como “prioritario”. Se discute la construcción de un sistema público de cuidados y la presidenta ha prometido fortalecer este eje.
Pero los especialistas advierten que el modelo es financieramente complejo. La trayectoria de una persona con demencia puede extenderse hasta 18 años, con distintos niveles de dependencia. La atención especializada es intensiva y prolongada.
Incluso en países europeos con políticas robustas de envejecimiento, el costo no es absorbido completamente por el Estado. En México, la mayor carga recae en las familias.
La Organización Mundial de la Salud ubica a la demencia como la séptima causa de muerte a nivel global y una de las principales causas de discapacidad. En 2019 costó 1.3 billones de dólares a la economía mundial.
México enfrenta una transición demográfica acelerada. En 2022 había 20 millones de personas mayores de 60 años. El envejecimiento avanzará más rápido que la infraestructura pública de cuidados.
La pregunta no es si el gobierno reconoce el problema.
La pregunta es si el presupuesto lo está anticipando.
Porque mientras el Plan Nacional avanza en el papel, la demencia sigue siendo, en la práctica, un privilegio o una ruina financiera.








