Clasificado como carcinógeno del Grupo 1 por la IARC desde 1988, el alcohol está vinculado con cáncer de mama, hígado y colon, entre otros; en 2022 México registró más de 207 mil nuevos casos de cáncer
AquíNoticias Staff
El consumo de alcohol está científicamente vinculado con al menos siete tipos de cáncer y no existe un nivel seguro de ingesta en relación con esta enfermedad, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), organismo especializado de la OMS, clasifica desde 1988 al alcohol como carcinógeno humano del Grupo 1, categoría que comparte con el tabaco y los asbestos. Esta clasificación se basa en evidencia que demuestra su relación causal con cáncer de mama, hígado, colon-recto, esófago y cavidad oral, entre otros.
En México, el impacto del cáncer es significativo. Según datos del informe GLOBOCAN 2022, se registraron más de 207 mil nuevos casos y 96 mil 210 muertes por cáncer en ese año.
La doctora Verónica Lozano, directora del Centro Especializado en Prevención y Rehabilitación a las Adicciones (CEPRA) del Instituto Mexiquense de Salud Mental y Adicciones (Imsama), explicó: “Según el informe GLOBOCAN 2022, en México se registraron más de 207 mil nuevos casos de cáncer y 96 mil 210 muertes por cáncer en ese año”.
El alcohol contribuye a la aparición de cáncer a través de distintos mecanismos biológicos. Entre ellos se encuentra el daño al ADN celular provocado por el acetaldehído —metabolito del alcohol—, la alteración de niveles hormonales como el estrógeno —relacionado con cáncer de mama— y la interacción con otros factores de riesgo como el tabaquismo y la mala alimentación.
La OMS ha sido clara: incluso el consumo considerado “moderado” incrementa el riesgo de cáncer, particularmente el de mama. En México, este tumor es uno de los de mayor incidencia entre mujeres.
Investigaciones recientes publicadas en The Lancet Public Health y The New England Journal of Medicine señalan que políticas como el aumento de impuestos, la reducción de disponibilidad y las advertencias sanitarias pueden disminuir el consumo y, con ello, el riesgo asociado.
Especialistas coinciden en que el vínculo entre alcohol y cáncer no es reciente ni controversial en la comunidad científica. La discusión actual se centra en cómo traducir esa evidencia en políticas públicas efectivas.








