El entorno como factor clave en la promoción de la actividad física

Durante años hemos escuchado que hacer ejercicio es bueno para la salud, y la evidencia científica lo confirma ampliamente. Sin embargo, en los últimos años la investigación ha comenzado a profundizar esta afirmación y a plantear una pregunta más específica y relevante: ¿es indiferente el lugar donde nos movemos? Un estudio publicado en Psychology of Sport and Exercise aporta una respuesta clara y bien fundamentada: no todos los entornos producen los mismos efectos, incluso cuando la actividad física es exactamente la misma.

La investigación analizó los efectos de una misma sesión de ejercicio, una caminata de una hora, a ritmo constante realizada en tres entornos distintos: un espacio verde o natural, un entorno urbano y un ambiente interior, como un gimnasio. Todos los participantes realizaron el mismo ejercicio en cada contexto, en condiciones controladas, lo que permitió evaluar el efecto específico del entorno sin que la intensidad o la duración influyeran en los resultados. El objetivo del estudio no fue comparar rendimiento físico entre los entornos, sino examinar cómo una misma sesión de caminata influye en indicadores de bienestar psicológico (estado emocional, sensación de restauración y disfrute) y fisiológico (niveles de cortisol y recuperación cardiovascular), según el lugar donde se realiza.

Los resultados fueron consistentes y reveladores. Cuando la caminata se realizó en un entorno natural, los participantes reportaron sentirse más relajados, con más emociones positivas y mayor disfrute de la actividad, junto con una menor presencia de emociones negativas. Además, percibieron el ejercicio como menos exigente, a pesar de que la carga física fue idéntica en los tres escenarios. Este punto es clave, ya que la percepción del esfuerzo influye directamente en cómo se percibe el ejercicio y en la disposición a mantenerlo en el tiempo.

Ahora bien, estos efectos no se limitaron a la experiencia subjetiva. A nivel fisiológico, caminar en un entorno de naturaleza se asoció a menores niveles de cortisol, y a una mejor recuperación del sistema cardiovascular después del ejercicio. En términos simples, el cuerpo logró volver antes a un estado de mayor calma tras la caminata en la naturaleza que después de caminar en la ciudad o en un espacio interior como el gimnasio.

En conjunto, estos hallazgos indican que, aunque el ejercicio sea el mismo, el entorno en el que se realiza puede amplificar o limitar sus beneficios. Los espacios vinculados a la naturaleza no son solo “un fondo agradable”, sino un factor que influye activamente en el bienestar físico y emocional.

Por tanto, para los profesionales de la salud, entrenadores y responsables de políticas públicas, esta evidencia refuerza una idea clave. La cual es que promover la actividad física no consiste únicamente en recomendar movimiento, sino también en crear y proteger entornos que faciliten experiencias de ejercicio más saludables, agradables y sostenibles.

Eugenio Fierro es Preparador Físico “Egresado destacado del año 2021” (Santo Tomás, Rancagua, Chile) Conferencista del equipo High Fitness. Además, es Autor publicado en revista científica “Journal of movement & Health” https://doi.org/10.5027/jmh-Vol21-Issue2(2024)art198. Principalmente destaca en sus áreas de estudio el “entrenamiento en niños y adolescentes” y la Promoción y adherencia a la práctica de actividad física. Hace divulgación científica en redes sociales y en sus Podcast’s disponibles en Spotify Fitness Juvenil y Entrenamiento de Fitness Funcional. Autor del libro: High Fitness Kids

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