El humanista/ Javier Aguilar Roque

La pedagogía de la Nueva Era en Chiapas: un enfoque inclusivo, emancipador y sostenible

En el contexto educativo de Chiapas, las pedagogías de la Nueva Era proponen un modelo que no solo se adapta a las particularidades geográficas, culturales y sociales de la región, sino que también busca transformar la educación en un motor de cambio social. A través de los cuatro pilares fundamentales de este enfoque –Lekil Kuxlejal (Buen Vivir), Ich’el ta muk’ (Respeto al otro), Lekil Chanel (Buen aprendizaje que inspira al florecimiento de la comunidad) y K’uxubinel (Sentir el dolor del otro) se traza una senda hacia una educación inclusiva, emancipadora, sostenible y crítica.

El primer pilar, Lekil Kuxlejal, refleja la necesidad de una educación que promueva el equilibrio entre la comunidad y la naturaleza. En este sentido, se conecta con las pedagogías críticas de McLaren y Zemelman, las cuales buscan la justicia social y la emancipación. La educación debe ser un medio para alcanzar un buen vivir, un estado de bienestar que no solo está relacionado con el individuo, sino también con el entorno colectivo. En Chiapas, esto resulta fundamental debido a la estrecha relación que las comunidades indígenas tienen con su tierra y sus recursos naturales.

Por otro lado, Ich’el ta muk’ pone de manifiesto el respeto por la diversidad y la alteridad, conceptos clave en las pedagogías del Sur. Este pilar invita a los educadores y estudiantes a reconocer la riqueza de la diferencia y a promover una cultura de inclusión. En un estado como Chiapas, caracterizado por su diversidad étnica y lingüística, este pilar es esencial para construir una sociedad que valore y celebre sus diferencias, en lugar de invisibilizarlas o marginalizarlas.

El tercer pilar, Lekil Chanel, hace énfasis en un aprendizaje que inspire el florecimiento de la comunidad. Este concepto está relacionado con las ideas de autopoiesis de Maturana, que subraya la importancia de la reflexión y la observación en el proceso educativo. En lugar de buscar una educación meramente instrumental, se pretende fomentar el desarrollo integral del ser humano, capaz de contribuir positivamente a su comunidad.

Finalmente, K’uxubinel, que refiere al sentir el dolor del otro, conecta la educación con la empatía y la solidaridad. Este pilar subraya la necesidad de construir una conciencia crítica ante las injusticias sociales y, al mismo tiempo, de crear un espacio donde el sufrimiento ajeno no pase desapercibido. Es un recordatorio de que la educación debe ir más allá de lo académico, e incluir una formación ética y humana que impulse a los individuos a actuar por el bien común.

Análisis del Modelo Educativo: Inclusivo, Emancipador y Crítico

El modelo educativo basado en estos cuatro pilares está diseñado para ser inclusivo, respetando la diversidad cultural y social de Chiapas. También es emancipador, ya que busca empoderar a las comunidades marginadas y promover la justicia social a través de un enfoque crítico que desafíe las estructuras de poder existentes. Además, este modelo tiene una visión sostenible, priorizando la armonía con la naturaleza y el fortalecimiento de la comunidad.

Sin embargo, para que este modelo educativo se implemente de manera efectiva, es fundamental que el magisterio, el sindicato y las autoridades educativas trabajen de la mano. El magisterio debe sentirse valorado y apoyado, ya que su labor es esencial para la construcción de una educación transformadora. El Estado, por su parte, tiene la responsabilidad de propiciar los recursos, apoyos y reconocimientos que permitan a los maestros desarrollar su labor de manera óptima. No basta con establecer un plan educativo; este debe estar bien estructurado, con indicadores de desempeño claros y medibles, que permitan evaluar los avances y detectar áreas de mejora. Aunque esto suene contradictorio con la filosofía de las pedagogías críticas y la educación  popular, qué se alejan de lo medible por considerarlo en el ámbito del enfoque de competencias impulsado por la UNESCO a nivel internacional.

Es imperativo que los indicadores sean tangibles, no solo para evitar engaños a la sociedad, sino para asegurar que los esfuerzos y recursos invertidos en la educación realmente se reflejen en una mejora significativa. La evaluación constante y la retroalimentación son clave para que las políticas educativas puedan ajustarse y corregirse según las necesidades de la comunidad.

Las pedagogías de la Nueva Era en Chiapas no solo están profundamente enraizadas en la realidad geográfica, cultural y social del estado, sino que también demandan una transformación estructural en la forma en que entendemos y practicamos la educación. La valorización del magisterio, el apoyo institucional adecuado y un sistema de evaluación riguroso son factores clave para que este modelo logre su objetivo de promover una educación verdaderamente inclusiva, emancipadora, sostenible y crítica, capaz de generar cambios reales en la sociedad chiapaneca.

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2 respuestas

  1. Excelente análisis mi buen amigo, aún que la revalorización magisterial no solo depende la parte gubernamental o de las comunidades en las que se encuentra inmerso el maestro, sino también del propio maestro, quien en algunas ocasiones debido a los constantes cambios en el currículo nacional a perdido la perspectiva dejando de valorar su insesante labor…

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