Aumento al pasaje: madruguete engañoso
En medio de un prolongado descontento de la ciudadanía con el sistema de transporte público y su falta de garantías en calidad y seguridad del servicio, a sólo una semana de que concluyera el año, la Secretaría de Movilidad y Transporte aplicó un madruguete a las y los chiapanecos con la aplicación de un sorpresivo aumento a las tarifas dentro del sector.
No hubo advertencia mínima y mucho menos un proceso de socialización al respecto. La dependencia, encabezada por Albania González Pólito, consumó -de manera exprés- un acuerdo a discreción con los concesionarios del transporte público, que se publicó el 24 de diciembre para hacerse efectivo el mismo día de navidad.
El madruguete, publicado en el Periódico Oficial del Estado, detalló un acuerdo de incremento a tarifas a cambio de compromisos ambiguos. En resumen, los concesionarios acordaron con la dependencia de Albania González un aumento a las tarifas autorizadas bajo el compromiso de cumplir con las disposiciones en materia de seguridad vial. Sin embargo, en caso de incumplimiento el incremento no se prevé reversible.
De manera textual, en su Artículo Segundo, apartado I, el acuerdo establece como principal compromiso de los concesionarios (para autorizar el aumento): “cumplir con las disposiciones en materia de seguridad vial, incluyendo las condiciones físico-mecánicas de las unidades”; como si esas no fueran ya parte de las obligaciones esenciales establecidas por la propia ley de transporte vigente.
Además, en los transitorios se precisa un plazo de seis meses para que la Secretaría de Movilidad y Transporte pueda evaluar el cumplimiento de los compromisos. No obstante, no se prevé de manera textual un revés al incremento o sanciones concretas en caso de que los transportistas incumplan con su obligación de mejorar sus condiciones de servicios, ofreciendo mejores unidades y seguridad para los pasajeros.
Y es justo ahí donde está el centro de la molestia ciudadana. No en el superfluo tema monetario, que bien podría entenderse en el encarecimiento de combustibles o refacciones, sino en la forma en que se decidió aplicar el nuevo reajuste: a traición y nuevamente sin nada a cambio para los miles de usuarios en Chiapas.
La secretaría de Albania González Pólito pactó a discreción con los concesionarios para mantenerlos tranquilos, a espaldas de las y los chiapanecos que llevan años exigiendo regulaciones severas para un sector transportista donde las ilegalidades, incumplimientos y excesos han provocado descontento generalizado y, también, varias víctimas mortales.
No. La inconformidad social no tiene que ver con un peso o dos de aumento a las tarifas. Sino que este se haya consumado sin nada real a cambio. Sacrificando otra vez a los usuarios para mantener a la titular de la dependencia con un dolor de cabeza menos, sin mayor habilidad de negociación o beneficios tangibles en favor de las y los chiapanecos de a pie… así las cosas.








