En la Mira / Héctor Estrada

Sospechas sobre el caso de Victoria en Chiapas

Lo que inició como un litigió familiar de índole estrictamente privado terminó por convertirse en un asunto que ha escalado para involucrar presuntas anomalías en jueces y procesos dentro del Poder Judicial del Estado de Chiapas.

Se trata del caso de la niña Victoria N, quien en mayo de 2024 fue presentada ante el ministerio público de Tuxtla Gutiérrez como presunta víctima de violencia física y psicológica por parte de su propia madre. La carpeta de investigación exponía antecedentes y evidencias de serias agresiones contra la menor.

Videos de violencia explicita y declaraciones de la víctima se presentaron ante las autoridades, quienes postergaron una posible sentencia durante meses. Sin embargo, luego de un repentino cambio de ministerio público, de manera por demás sospechosa, el caso terminó siendo cerrado mediante un “criterio de no ejercicio de la acción penal”.

No obstante, el asunto se volvió todavía más extraño. Y es que, luego de determinar el súbito cierre del caso de violencia contra la menor, quien terminó siendo detenido por las autoridades judiciales fue el progenitor de la niña.

El padre, quien había interpuesto la denuncia inicial por la violencia ejercida contra su hija, acabó siendo aprehendido debido a una nueva denuncia por presunta violación que la misma madre de la niña inició en su contra. Así, tras varios meses de prisión, el nuevo proceso penal concluyó con la liberación del padre a cambio de devolver parte de la custodia a la presunta violentadora.

Pero el escándalo no acabó ahí. Los videos de las agresiones físicas contra la niña terminaron haciéndose públicos recientemente, reviviendo el caso mediático, pero también exponiendo evidencias bastante explícitas que, de manera inexplicable, fueron desestimadas por jueces del Poder Judicial a la hora de dictaminar la violencia intrafamiliar ejercida contra la pequeña.

Y es que, según conta en los expedientes, desde el 27 de octubre de 2025 existen elementos legales formales dentro de la carpeta de investigación para solicitar órdenes de aprehensión por los hechos denunciados en agravio de la niña. Pruebas que incluyen la confesión de la propia madre y siete videos de agresiones contra Victoria… No obstante, a pesar de ello, el asunto quedó paralizado.

Entre las anomalías denunciadas se señala también que: se negaron copias, se restringió el acceso al expediente y se impidió la permanencia en instalaciones ministeriales. Paralelamente, una jueza adscrita a un juzgado familiar, aun existiendo medidas de protección, omitió su aplicación efectiva y emitió determinaciones sin notificación previa ni respeto al debido proceso.

Además de que la declaración rendida por la menor ante la Fiscalía especializada presentó múltiples irregularidades, lo que motivó un cambio de ministerio público. Tras la revisión de la carpeta con la nueva autoridad, se constató que la declaración carecía de respaldo audiovisual. Es decir, no existe registro de video ni audio, únicamente constancias escritas, a pesar de haberse realizado en una Cámara Gesell, destinada a la videograbación de la declaración única.

A final, las omisiones descritas derivaron en un intento material de ejecución de una orden de entrega, con presencia policial y vehículos oficiales en el entorno escolar de la menor, bajo argumentos legales que aún no resultan claros.

Por eso, los videos, que ahora se encuentran en redes sociales, han puesto bajo la lupa el proceder de las autoridades judiciales en Chiapas. Sobre todo, porque parecen dar sustento a la denuncia inicial sobre violencia infantil ejercida contra Victoria, dentro de un caso que va más allá del litigio privado, pues ha dejado entrever la posible corrupción y tráfico de influencias dentro de los juzgados estatales.

Las nuevas evidencias públicas resultan más que comprometedoras para el sistema de justicia estatal ya que han ventilado criterios sospechosos para resolver algunos litigios privados, como el de Victoria, que bien podrían ser una constante en otros tantos casos familiares donde las presiones, la corrupción y el tráfico de influencias también podrían estar presentes… así las cosas.

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