Show innecesario y escándalo nublan al Verde en Chiapas
Mediante un show innecesario que terminó opacado por el desatinado comentario de Luis Armando Melgar, este fin de semana el Partido Verde Ecologista (PVEM) en Chiapas reapareció en la escena pública de la entidad como parte de un evento plagado de figuras cuestionables, anticipados acarreos multitudinarios y razones que no terminan de convencer a muchos.
No, no se trató de la asunción del nuevo dirigente estatal, ni del anuncio de una importante candidatura formal. El evento fue organizado para enmarcar la toma de protesta de María Eugenia (Maru) Culebro Pérez como nueva titular de la Secretaría de la Mujer del PVEM en Chiapas. Un espacio dentro de la misma estructura partidista que, hasta este domingo, había sido ocupado y relevado durante años sin la menor relevancia pública.
Acuerpando la toma de protesta estuvieron turbios personajes de la política local como Luis Armando Melgar Bravo, Juan Manuel Utrilla Constantino, y el presidente municipal de Chiapa de Corzo, Limbano Domínguez, quien, de plano, se quedó dormido durante el acontecimiento.
El inusual evento se ha dado justo dos semanas después de que se desatara la controversia por la destitución de Culebro Pérez como secretaria de Turismo en Chiapas durante su viaje a España, además de la sucesiva confrontación abierta entre los influyentes familiares de la ex funcionaria y figuras públicas, por el supuesto despido injustificado y la presunta guerra sucia orquestada por su sucesor.
Por eso, las suspicacias en torno al costoso evento no se han hecho esperar. Pues, ¿Cuál fue la verdadera razón de fondo para inflar (económica y logísticamente) una designación partidista de ese nivel? ¿Por qué si la reciente destitución se dio debido a supuestos comportamientos inaceptables dentro de la SECTUR estatal el Partido Verde ahora la premia con cargos de mediana relevancia?
El asunto huele a malentendidos o reconsideraciones que finalmente han terminado con “premios políticos de consolación” para calmar a las influyentes furias familiares que no toleraron el desaire al retoño, y ahora intentan limpiar el prestigio manchado por el escarnio público y reposicionar mediáticamente la imagen pública de la ex funcionaria estatal. Sin embargo, no contaban con la torpe lengua de Melgar.
Y es que, finalmente, ha sido el senador chiapaneco quien ha terminado llevándose (para mal) los reflectores este fin de semana con el uso de la palabra autista como adjetivo peyorativo para criticar al ex gobernador Rutilio Escandón. Expresión inaceptable que, por cierto, tampoco sorprende viniendo de alguien como él, cargado de oportunismo, aires de superioridad e insensibilidad. Sino, basta con recordar quién es su jefe, padrino y líder moral en El Ajusco.
Al final, el evento de reposicionamiento político terminó perdiéndose entre la controversia del inaceptable lenguaje y la incredulidad social que todavía mantiene fresca en la memoria esa controversia de destitución reciente que desencadenó tanto show innecesario… así las cosas.
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