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En política no hay nada que esconder: Zoé Robledo

En política no hay nada que esconder: Zoé Robledo

Los funcionarios y representantes populares deben entender que la transparencia es el principal mecanismo que los ciudadanos tienen para poder confiar en los políticos, sostuvo el Senador de Chiapas.

Redacción

Si México aspira a ser una democracia moderna, con una economía próspera y con una sociedad que ejerce sus derechos plenamente, tenemos que acabar con la corrupción, afirmó el Senador de Chiapas, Zoé Robledo.
En entrevista, el legislador del PRD sostuvo que “seguramente en los próximos días tendremos una ley secundaria de la reforma en materia de transparencia; sin embargo, eso no es suficiente para avanzar a gran escala; tiene que haber un proceso que genere un cambio en la conducta de nuestra clase política y no sólo de acceso al poder, sino de cómo se relaciona con su entorno”.
Robledo afirmó que los funcionarios y representantes populares deben entender que la transparencia es el principal mecanismo que los ciudadanos tienen para poder confiar en los políticos: “Hoy sin transparencia, no hay democracia, así de fácil”.
Zoé consideró que quienes tienen un cargo público en este momento tienen ante sí una disyuntiva: ser la generación de políticos que busquen arraigar la conducta de la opacidad y seguir cavando cada vez más profunda la brecha que existe entre los ciudadanos y los políticos o bien, ser los primeros en impulsar cambios radicales que redunden en la reconciliación entre los políticos y la sociedad mediante la transparencia.
En su opinión, los políticos tienen tres tipos de incentivos: el primero tiene que ver con un instinto de supervivencia. “Si no optamos por ponernos al mismo nivel de las democracias modernas sobre nuestras responsabilidades de apertura y transparencia, podemos poner en riesgo la democracia, y prueba de ello son las bajas calificaciones que la gente da a los políticos y que reflejan estudios como el Latinobarómetro, que alerta sobre la tentación que pueden tener ciertos sectores de la población a vivir en un régimen no democrático pero que les garantice seguridad y estabilidad económica”.
El segundo, es recuperar el valor ético de la política. La idea es volver a darle a la política dignidad, seriedad y un alto sentido cívico. “Sé que puede sonar hasta romántico, pero, otra vez, es esa vía, la calle, o el establecimiento de liderazgos no democráticos”.
El tercero son las sanciones. En este sentido, el parlamentario de izquierda dijo que la transparencia no debería ser un acto de creencias o de fe, sino un asunto de conductas, pero para aquellos que quieren mantener este tipo de prácticas deben ser sujetos de castigo, con el fin de que no incurran en ellas.
“Si no hay un incentivo cívico, si no hay un incentivo producto de una emergencia y del sentido de supervivencia, entonces que sea a través de sanciones”, concluyó.

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