Flor de cuchunuc, sabor de temporada que distingue la gastronomía zoque de Tuxtla Gutiérrez

Ingrediente emblemático de la cocina tradicional chiapaneca, la flor de cuchunuc vuelve cada temporada a mercados y cocinas de Tuxtla, donde protagoniza tamales, guisos y recetas que preservan la identidad gastronómica zoque

Primer Plano Magazine / Noé Juan Farrera Garzón

La flor del cuchunuc, uno de los ingredientes más representativos de la cocina tradicional zoque chiapaneca, continúa conquistando paladares por su sabor suave y ligeramente amargo, así como por su versatilidad en la preparación de platillos típicos y propuestas contemporáneas.

En mercados y cocinas de Tuxtla Gutiérrez, este producto de temporada se convierte en protagonista de una amplia variedad de recetas que forman parte de la identidad gastronómica local.

El cuchunuc proviene del árbol conocido científicamente como Gliricidia sepium, cuyas flores blancas y rosadas brotan principalmente entre los primeros meses del año. Su cosecha marca una temporada esperada por familias y cocineras tradicionales, quienes aprovechan su frescura para elaborar tamales de cuchunuc, tortitas capeadas, guisos con huevo, empanadas, ensaladas, panes y hasta rellenos para quesadillas.

Uno de los platillos más apreciados es el tamal de cuchunuc con masa de maíz, envuelto en hoja de plátano, que combina la textura esponjosa de la masa con el sabor característico de la flor. También nuevamente es común preparar la tortilla de cuchunuc.

En Tuxtla Gutiérrez, la presencia de esta flor en los mercados públicos refleja su valor cultural y económico. Productores de comunidades cercanas lo comercializan fresco o previamente desmenuzado, facilitando su preparación en los hogares. Restaurantes locales también han comenzado a incorporarlo en menús de cocina regional contemporánea, presentándolo en cremas, salsas y mezclas con quesos artesanales, lo que demuestra su capacidad de adaptación a nuevas propuestas gastronómicas.

Más allá de su sabor, la flor del cuchunuc representa una herencia culinaria que se transmite de generación en generación. Su consumo fortalece la economía local y promueve el aprovechamiento responsable de productos de temporada. Además, forma parte de la riqueza gastronómica que distingue a Chiapas a nivel nacional, consolidando a Tuxtla Gutiérrez como un punto clave para degustar recetas tradicionales elaboradas con ingredientes identitarios.

La diversificación en su preparación no solo amplía la oferta culinaria, sino que también reafirma el orgullo por los sabores propios. En cada temporada, el cuchunuc vuelve a ocupar un lugar en la mesa chiapaneca, recordando que la cocina regional es un reflejo vivo de la historia, el territorio y la creatividad de su gente.

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