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Gabriel Nucamendi, una mente libre

Gabriel Nucamendi, una mente libre

El estudiante de la Licenciatura en Comunicación de la Unach. Nació con desprendimiento de retina, por lo que no puede ver. Eso no ha impedido que alcanzara su sueño, ser locutor y, por qué no, desenvolverse sin límites

Sandra de los Santos / Aquínoticias

Hace unas semanas recibí una llamada telefónica de Gabriel para asistir a su programa de radio, que se transmite todos los miércoles a las 4:00 de la tarde en la Nueva FM. Me dio mucho gusto la invitación y asistí a la entrevista. Al finalizar el programa le propuse al conductor invertir los papeles y que me permitiera entrevistarlo. Hizo una llamada telefónica para avisarle a su mamá que se iría conmigo a un café y salimos del edificio donde nos encontrábamos.

Gabriel Nucamendi Ruíz tiene 20 años de edad. Es estudiante de la Licenciatura en  Comunicación en la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), es locutor y nació con desprendimiento de retina por lo que no puede ver.

Nunca me había tocado guiar a una persona que no ve (salvo a mi papá que perdió la vista un par de años antes de fallecer). Cuando me di cuenta que nos iríamos solos a la cafetería y que eso significaría guiarlo una parte de mí se puso nerviosa, pero la seguridad con la que Gabriel anda por la vida es contagiosa. Él mismo me dijo cómo debería de apoyarlo. Me di cuenta que es algo que hace de manera cotidiana, depositar su confianza en otras personas para poderse mover con mayor facilidad.

Gabriel es de fácil conversación, cuando entra en confianza hasta su síndrome de ansiedad desaparece y solo se manifiesta cuando cuenta algo que le emociona. Tiene una gran facilidad para leer a las personas es tal vez lo que más me sorprendió de él en las casi dos horas y media que platicamos. Les pasamos lista a muchas personas que conocemos de manera común y me las describió tan bien que cualquiera pensaría que tiene un retrato mental de ellos.

 

Es un “cliché” decir que el no tener un sentido agudiza el resto, pero Gabriel lo confirma. Escucha con mucha atención y la apariencia física no es un distractor en su caso, le ayuda a darse cuenta de otras características. En sus comentarios es común escuchar que hace referencia de rasgos físicos de las personas, aunque nunca las haya visto.

En más de una ocasión me sentí torpe durante la entrevista, no sabía cómo preguntarle ciertas cosas porque pensaba que podría resultar ofensivo o morboso, Gabriel se dio cuenta y sin rodeos me dijo “tu pregunta sin miedo que no me voy a ofender”. Después de eso todo fluyó.

A Gabriel le ha tocado convivir con personas que reaccionan a su condición de diferente forma. Desde quienes son muy solidarios y le han facilitado la vida hasta quienes pareciera que tienen como objetivo complicársela. Su mayor reto ha sido llegar hasta la universidad.

Su gran aliada en todo su andar educativo ha sido su mamá, Violeta Ruíz Ruiz, pero ahora su intervención es cada vez menor porque ha ido aprendiendo a arreglárselas solo o con el apoyo de sus compañeros al grado que ahora ella tiene tiempo de estudiar una carrera en línea. “Mi mamá ha dedicado mucho de su vida a mí, pero ahora que ya estoy en la carrera necesito menos su ayuda porque hay cosas que son muy prácticas”.

Cuando era niño aprendió braille, pero desde la preparatoria dejó de usarlo porque le es más fácil avanzar con la computadora, que funciona por audio. Para tener un aprendizaje significativo también necesita el apoyo de sus compañeros de clase y de sus profesores, con estos últimos le ha tocado de todo desde los que se niegan a adaptarle un método hasta los que se ofrecen a darle clases y le dicen que se están preparando para ello.

“Lo que hago ahora es hablar con cada maestro antes de que me dé clases y saber si está dispuesto a adaptar el método. Hay unos que de plano me dicen que no; hay otros que me dicen que nunca lo han hecho, pero que podemos ir trabajando juntos para ver cómo nos acomodamos; y hubo un maestro que hasta se acercó a mí y me dijo que él ya se estaba preparando para darme clases y me ha apoyado mucho”.

Mientras Gabriel me cuenta esto pienso cómo podría hacerle si me tocara darle clases a una persona que no pudiera ver, pareciera que él me adivina el pensamiento y me anima a hacer un ejercicio con mis alumnos de vendarles los ojos todo un día y darles clases así. Le prometo que lo voy hacer y le da gusto porque considera que es una forma también de sensibilizar a las personas sobre quienes tienen condiciones distintas de vida.

A él le gustaría andar solo por la ciudad, pero Tuxtla como muchas otras partes del país no está hecha para personas que tienen condiciones distintas.

Gabriel es originario de Nuevo México municipio de Villaflores, escuchar la radio allá es algo habitual así que él desde niño quería ser locutor. Tiene ahora un programa de radio, pero no es a lo único que anhela, quiere viajar, conocer y sentir otros espacios, profesionalizarse en lo que es su pasión, quiere comerse al mundo y disfrutar de la vida y todo parece indicar que ya encontró el camino.

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