La estrategia busca articular IMSS, ISSSTE e IMSS Bienestar mediante expediente clínico digital e interoperabilidad institucional, en un sistema que deberá demostrar capacidad financiera, tecnológica y operativa para funcionar
AquíNoticias Staff
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, anunció que en abril comenzará el proceso de credencialización del Servicio Universal de Salud, una medida que busca permitir que cualquier persona pueda atenderse en las distintas instituciones públicas, sin importar su adscripción original. La propuesta no es nueva; lo novedoso es la fecha de arranque y la estructura operativa para implementarla.
La credencial pretende articular al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y al IMSS Bienestar, así como a los servicios de salud de las Fuerzas Armadas y los Institutos Nacionales. El eje técnico será un expediente médico digital interoperable y un sistema de compensación entre instituciones.
“La credencial nos va a permitir digitalizar todos los procesos y tener un mejor sistema de salud, todavía del que estamos construyendo”, afirmó la mandataria en la conferencia matutina. Añadió que la Secretaría de Salud y la Secretaría de Bienestar coordinarán la credencialización. “Bienestar nos va a ayudar al proceso de credencialización junto a la Secretaría de Salud”, señaló.
La secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, informó que se instalarán 2 mil 898 módulos, con 9 mil 791 operadores, mil 706 supervisores y 5 mil 766 servidores de la nación como apoyo. El registro se organizará por calendario de letras y edades, y la credencial física se entregará seis semanas después del trámite, junto con su versión digital.
En términos políticos, la apuesta es clara: consolidar un sistema nacional de salud que supere la fragmentación histórica entre derechohabientes del IMSS, trabajadores del Estado y población sin seguridad social. La credencial busca convertirse en una llave de acceso universal.
Sin embargo, la integración administrativa no resuelve por sí misma los problemas estructurales del sector. La interoperabilidad tecnológica exige homologar plataformas, resguardar datos personales sensibles y coordinar presupuestos entre instituciones con reglas de operación distintas. El desafío no es solo emitir una credencial, sino asegurar que haya médicos suficientes, hospitales equipados y medicamentos disponibles en el punto de atención.
El éxito del modelo dependerá también de la claridad en el sistema de compensación financiera: si una persona afiliada a un sistema se atiende en otro, el flujo de recursos deberá ser transparente y oportuno. De lo contrario, el incentivo para recibir pacientes externos podría diluirse en la práctica.
En la misma conferencia, el subsecretario Eduardo Clark informó que desde 2025 se han aplicado casi 22 millones de vacunas contra el sarampión, y más de 8.4 millones en las últimas tres semanas, con un promedio cercano a 3.3 millones semanales. La campaña se concentra en niñas y niños de 6 meses a 12 años sin esquema completo y en personas de 13 a 49 años en estados con mayor número de casos, entre ellos Chiapas, Jalisco y Ciudad de México.
La credencial universal y la campaña de vacunación apuntan a un mismo horizonte: un sistema preventivo y coordinado. El punto crítico será la ejecución. En salud pública, la credibilidad no se construye con anuncios, sino con consultas atendidas a tiempo, cirugías realizadas sin demora y medicamentos entregados sin desabasto.
Abril marcará el inicio operativo. La evaluación política y social vendrá después, cuando la identidad digital se confronte con la realidad cotidiana de clínicas y hospitales.








