Hacer ejercicio temprano podría reducir riesgos cardiometabólicos, sugiere estudio

Un análisis con más de 14 mil personas encontró que quienes se activan entre las 7 y 8 de la mañana registran menores probabilidades de obesidad, hipertensión, diabetes tipo 2 y enfermedad coronaria

AquíNoticias Staff

Las personas que realizan ejercicio en las primeras horas del día podrían tener menos probabilidades de desarrollar enfermedades cardiometabólicas, de acuerdo con un análisis basado en datos de más de 14 mil participantes. El hallazgo apunta a que no solo importa cuánto se entrena, sino también a qué hora se hace.

Según la información proporcionada, el estudio revisó registros médicos y datos de frecuencia cardiaca obtenidos mediante dispositivos de monitoreo físico utilizados de manera constante durante un año. A partir de esa evidencia, los investigadores identificaron que quienes se ejercitaron entre las 7:00 y 8:00 de la mañana presentaron menores índices de enfermedad coronaria y obesidad.

El análisis también encontró asociaciones favorables en otros indicadores. Frente a quienes acostumbraban entrenar por la tarde, las personas que se activaban más temprano fueron 31 por ciento menos propensas a padecer enfermedad coronaria, 18 por ciento menos a desarrollar hipertensión, 21 por ciento menos a registrar hiperlipidemia y 30 por ciento menos a sufrir diabetes tipo 2. En el caso de la obesidad, la reducción observada fue de 35 por ciento.

Uno de los puntos que más llamó la atención de los investigadores fue que la ventaja se mantuvo incluso cuando la cantidad total de actividad física diaria era similar entre quienes entrenaban por la mañana y quienes lo hacían en otros horarios. Es decir, la diferencia relevante no fue solo el volumen de ejercicio, sino el momento del día en que se realizaba.

Para medir la actividad, el estudio no se basó únicamente en lo que los participantes declaraban hacer, sino en la respuesta fisiológica del cuerpo. Los científicos consideraron como ejercicio aquellos episodios en los que la frecuencia cardiaca permanecía elevada durante al menos 15 minutos seguidos.

El trabajo tomó en cuenta diversos factores que también influyen en la salud cardiometabólica, como edad, sexo, ingresos, hábitos de sueño, consumo de alcohol y tabaquismo. Aun con esos ajustes, el patrón se mantuvo: entrenar en la mañana apareció vinculado con mejores resultados.

Los autores del análisis, sin embargo, fueron cuidadosos en un punto central: el hallazgo muestra una asociación, no una relación causal definitiva. Es decir, el estudio no prueba que hacer ejercicio temprano garantice evitar un infarto, la diabetes o la obesidad. También podrían influir otros factores, como rutinas familiares, disponibilidad de tiempo o un estilo de vida más ordenado entre quienes acostumbran activarse desde temprano.

Aun así, la investigación abre una línea de interés para la prevención. Hasta ahora, muchas recomendaciones médicas se han centrado en la duración y la intensidad del ejercicio, pero no en el horario. Este nuevo enfoque sugiere que adaptar las rutinas físicas a momentos específicos del día podría aportar beneficios adicionales para la salud del corazón y el metabolismo.

En otras palabras, moverse sigue siendo la base. Pero madrugar para hacerlo podría ofrecer una ventaja extra.

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