El Gobierno federal iniciará en 2026 la credencialización universal de salud con expediente clínico digital y QR; el proyecto promete acceso integral, pero abre un debate sobre datos personales, centralización y autonomía estatal
AquíNoticias Staff
El Gobierno de México dio el primer paso hacia un sistema nacional de credencialización universal de salud, un proyecto que busca integrar en una sola identificación el acceso a servicios médicos públicos, expedientes clínicos y derechohabiencia. El anuncio lo realizó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien detalló que el proceso se llevará a cabo del 2 de marzo al 31 de diciembre de 2026, con una inversión estimada de 3 mil 500 millones de pesos.
La credencial garantizará atención en el Instituto Mexicano del Seguro Social, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, el IMSS Bienestar, los servicios de salud de las Fuerzas Armadas y los Institutos Nacionales de Salud. El objetivo declarado es que todas y todos los mexicanos queden registrados, con independencia de su afiliación previa.
Sheinbaum presentó la credencial como una herramienta de justicia social y modernización, al permitir que, mediante un código QR, las personas accedan a su unidad médica correspondiente y a un expediente clínico electrónico con historial, estudios, recetas y citas. El sistema —aseguró— contará con una base de datos “totalmente protegida” y permitirá el intercambio de información entre instituciones.
Sin embargo, el diseño del programa deja ver tensiones políticas y administrativas. La propia presidenta reconoció que no todos los estados están adheridos al IMSS Bienestar y que la integración plena dependerá de la decisión de cada gobernador. En los hechos, la credencial universal convivirá con modelos estatales de salud distintos, lo que plantea dudas sobre la homogeneidad real del sistema.
Desde la Secretaría de Salud, el subsecretario Eduardo Clark García Dobarganes explicó que la credencial, en su versión física, incluirá nombre, CURP, datos de nacimiento, tipo de sangre y condición de donador de órganos, además de dos códigos QR. La versión digital estará disponible en la App MX a partir de abril, con la misma información y la clínica asignada.
La operación territorial recaerá en la Secretaría de Bienestar. Su titular, Ariadna Montiel Reyes, informó que se desplegarán 14 mil servidoras y servidores de la nación, en 2 mil 365 módulos y 9 mil 791 estaciones, para registrar a la población de los 32 estados. El trámite incluirá verificación de documentos, consentimiento para el uso de datos, fotografía y toma de huellas, con un calendario escalonado por apellido.
El alcance del proyecto coloca sobre la mesa un debate de fondo. Por un lado, la credencial promete ordenar un sistema fragmentado, reducir trámites y facilitar la atención médica. Por otro, concentra información sensible de millones de personas en una sola plataforma, lo que despierta preguntas sobre protección de datos, gobernanza digital y uso futuro de la información.
La credencialización universal de salud no es solo una política pública sanitaria: es una decisión política de alto impacto, que redefine la relación entre ciudadanía y Estado. El reto será demostrar que la promesa de acceso no se convierta en un nuevo frente de vulnerabilidad digital ni en un punto de fricción con los gobiernos estatales.








