La CURP biométrica avanza en el IMSS y abre debate sobre privacidad

La identificación con datos biométricos será requisito en trámites del Seguro Social. ¿Derecho a la salud o derecho a la privacidad?

AquíNoticias Staff

La Clave Única de Registro de Población (CURP) con datos biométricos avanza hacia su implementación obligatoria en trámites del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). El acuerdo de simplificación administrativa publicado en el Diario Oficial de la Federación el 24 de febrero de 2026 confirma que el nuevo documento será requisito en gestiones presenciales y afiliatorias.

En el papel, el objetivo es modernizar y agilizar procesos. En la práctica, el cambio abre una discusión más profunda: ¿puede el acceso a servicios públicos, como la salud, condicionarse a la entrega de datos biométricos?

El nuevo requisito

De acuerdo con el acuerdo firmado con la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, quienes realicen trámites presenciales ante el IMSS deberán identificarse con la CURP biométrica, que progresivamente sustituirá a las identificaciones oficiales tradicionales.

La medida impacta tanto a trabajadores como a patrones, especialmente en movimientos afiliatorios como altas, bajas y modificaciones salariales. Una vez que el sistema entre en operación plena, la CURP biométrica será el único medio nacional de identificación oficial.

Mientras tanto, continuará aceptándose identificación tradicional, pero el tránsito es claro: la biometría será obligatoria.

El dilema de fondo

La incorporación de datos biométricos —huellas, reconocimiento facial u otros rasgos únicos— plantea una tensión entre eficiencia administrativa y protección de datos personales.

Si un derechohabiente decide no entregar información biométrica por motivos de privacidad, desconfianza tecnológica o temor a filtraciones, ¿qué ocurre con su acceso a trámites vinculados a la seguridad social?

El derecho a la salud está reconocido constitucionalmente. También lo está el derecho a la protección de datos personales.

El problema surge cuando ambos parecen colocarse en una balanza.

Modernización vs. garantías

El gobierno federal sostiene que la CURP biométrica permitirá mayor control, reducción de fraudes y simplificación digital. Sin embargo, especialistas en protección de datos advierten que la centralización masiva de información sensible requiere blindajes técnicos, jurídicos y de transparencia de alto nivel.

En un país con antecedentes de filtraciones de bases de datos públicas y vulneraciones a sistemas gubernamentales, la pregunta no es menor: ¿existe hoy la infraestructura suficiente para garantizar la seguridad absoluta de la información biométrica?

Porque, a diferencia de una contraseña, un dato biométrico no puede cambiarse si se filtra.

Transición con interrogantes

El acuerdo establece que los trámites ingresados antes de su entrada en vigor se resolverán con las reglas anteriores y que durante la etapa de implementación seguirá aceptándose identificación tradicional.

Pero el horizonte está definido: la biometría será la puerta de acceso.

La discusión apenas comienza. No se trata de oponerse a la digitalización, sino de preguntarse si el diseño institucional protege adecuadamente los derechos fundamentales.

La modernización administrativa puede ser necesaria. La confianza ciudadana, indispensable.

Y cuando se trata de salud pública, la línea entre simplificación y condicionamiento debe ser cuidadosamente vigilada.

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