La Esquina Rota / Francisco Félix Durán

Soy Frankelda, primera película en stop motion mexicana

 “Andenles pues- no sean HDSPTM vayan a verla”, escribió en un post Guillermo del Toro refiriéndose a Soy Frankelda, la primera película mexicana hecha en stop motion y de los pocos filmes animados en nuestro país reconocidos internacionalmente por su calidad.

Aunque Frankelda ya había hecho una aparición previa en una serie llamada Los Sustos Ocultos de Frankelda, los hermanos Arturo y Roy Ambriz decidieron llevar este personaje a la pantalla grande, en lo que sería la historia previa a la serie mencionada.

En ese tenor, el largometraje nos cuenta sobre Francisca Imelda, una joven mexicana con el deseo de escribir, pero que no cuenta con el apoyo de su familia y menos de sus conocidos, situación que la lleva a crearse el pseudónimo de Frankelda y crear relatos oscuros.

Entonces Herneval, un príncipe sombrío que la sigue desde que eran pequeños, le pide generar historias de miedo para su mundo porque en él se tejen las pesadillas y en la dimensión de los humanos están dejando de creer en las leyendas que alguna vez los atemorizaron. Gracias al miedo subsiste este lugar inspirado a mi parecer en las pinturas de Leonora Carrintong.

Es así como nuestra protagonista descubre que no importa en que mundo habite, siempre encontrara detractores a lo que escribe, ya sea por falta de cultura, comprensión lectora o envidia; esto último impulsa al villano de la película para demeritar sus escritos e intentar quedarse con ellos.

Lo cierto es que los hermanos Ambriz nos muestran lo que viven los artistas emergentes en el mundo: falta de apoyo, confianza y espacios para expresarse; partiendo desde la familia que no ve futuro en estas actividades, hasta la sociedad desinteresada y las instituciones que favorecen a través de compadrazgos.

Por otra parte, no todo es positivo, por favor si hacen otra película no canten. Entiendo que quizás quisieron imitar a las producciones de Disney en dónde cada canción triunfa internacionalmente, pero en el caso de Soy Frankelda mis hijos decidieron adelantar cada una de las canciones.

Del mismo modo, aunque el personaje inspira a escribir, recordemos que la pasión no basta para hacerlo y tampoco existen manuales. Quien quiera escribir que lea a los grandes y que su necesidad de expresarse los lleve a manifestarse, porque es un trabajo en donde la inspiración es solo la punta del iceberg, el resto es disciplina.

Finalmente, quiero recomendarles otra película de animación mexicana que me gustó mucho, se llama Ana y Bruno, dirigida por Carlos Herrera. Una aventura en donde lo real y lo ficticio tienen un balance perfecto, demostrando que “siempre hay algo de locura en el amor, pero también hay siempre alguna razón en la locura”: Friedrich Nietzsche.

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