La Esquina Rota / Francisco Félix Durán

Rebelión en la granja, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

Que los gobernantes impongan mandamientos al inicio de sus administraciones es común, al igual que verlos violar y adaptar a su conveniencia sus propios preceptos conforme pasa el tiempo, sobre todo en temas de austeridad, nepotismo, compromisos sociales y hasta en cosas tan sencillas como declarar que ningún animal podrá beber alcohol para después modificar la norma agregando: “en exceso”.

Lo mencionado anteriormente forma parte de la novela “Rebelión en la granja”, del británico George Orwell, historia que narra cómo, un grupo de animales bien organizados logran expulsar de la granja a los humanos que los explotaron durante años, porque si hemos de ser sinceros, el hombre es la única criatura que consume sin producir.

En ese contexto, les advierto que lo escrito a continuación posee ciertos spoilers tanto de esta novela corta, como de la vida real. Los animales, como todo buen gobierno y haciendo alusión al régimen soviético de Stalin, estipularon mandamientos en beneficio de todos, como no ocupar la vivienda de los granjeros, jamás caminar en dos patas o vestirse como ellos y mucho menos dormir en camas, pero sobre todo y la máxima en cualquier gobierno: “todos los animales son iguales”.

Los líderes de la granja son dos cerdos: Snowbal -personaje que con uso de la razón busca el bienestar de todos- y Napoleón, líder populista que derroca a su compañero convirtiéndose en jefe absoluto gracias a las ovejas que repiten lo que dice y a una jauría dispuestos a atacar a quien lo contradice.

Si esta historia les resulta familiar, deben saber que Napoleón, como buen verraco, tuvo una vasta descendencia que, junto a su séquito de cerdos vivieron en la casa, durmieron en camas, bebían, vestían y caminaban como humanos, además de negociar con ellos sin que los demás lo supieran, porque si algo nos enseña esta historia es que “todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”.

P. D. No escribo más para que lean el libro y basta con ver las noticias para encontrar las similitudes con nuestra realidad.

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