La extorsión cierra una escuela en Acayucan y expone la fragilidad educativa en Veracruz

Amenazas del crimen organizado obligaron al cierre anticipado de una escuela privada en Acayucan. El caso reaviva la alerta sobre extorsión, inseguridad docente y abandono institucional en regiones de Veracruz

AquíNoticias Staff

La violencia volvió a cruzar el umbral de las aulas. La escuela Luisa María Flores Valencia, ubicada en la colonia Cruz Verde del municipio de Acayucan, informó a padres de familia que concluiría de manera anticipada el ciclo escolar y cesaría operaciones, luego de enfrentar amenazas constantes que, según directivos y docentes, ponían en riesgo la integridad de estudiantes y personal.

Durante una reunión con madres y padres de familia, el equipo directivo explicó que la decisión respondió a presiones y actos de intimidación prolongados, atribuidos a grupos criminales que exigían el pago de cuotas para permitir la operación del plantel, donde funcionaban los niveles de preescolar y primaria.

De acuerdo con testimonios recabados entre los padres, las amenazas se mantuvieron durante varios meses y generaron un clima permanente de miedo, que derivó en la renuncia de parte del personal docente y administrativo. La situación alteró el funcionamiento cotidiano de la escuela y elevó la percepción de riesgo entre quienes permanecían en activo.

Ante el temor de un ataque, los directivos ofrecieron gestionar la reubicación de los alumnos en otras escuelas de la zona, una medida de contención que no evitó el malestar entre las familias afectadas.

Padres de familia calificaron el hecho como “sin precedentes” en el municipio, al considerar que el cierre forzado de una escuela privada por extorsión representa un golpe directo a la seguridad y a la vida comunitaria de Acayucan.

Crimen organizado y control territorial

En esta región del sur de Veracruz operan grupos delictivos como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Los Chivos, una facción de Gente Nueva, vinculada al Cártel de Sinaloa y a La Mayiza, de acuerdo con reportes de seguridad regional. La presencia de estas organizaciones ha incrementado la presión sobre comercios, transportistas y, ahora, instituciones educativas.

Un problema que se repite en Veracruz

El cierre en Acayucan no es un caso aislado. En meses recientes, alrededor de 15 docentes afiliados a la sección 56 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación solicitaron apoyo tras enfrentar incidentes de inseguridad en distintas regiones del estado.

Los reportes se concentran principalmente en zonas serranas como Zongolica, la Sierra de Huayacocotla y Álamo, donde los traslados por caminos de difícil acceso y con escasa vigilancia incrementan la vulnerabilidad del personal educativo.

El dirigente de la sección 56, Reveriano Martín Hernández, explicó que los incidentes más frecuentes incluyen robos, amenazas y extorsiones, con especial incidencia durante la temporada decembrina, cuando los docentes reciben prestaciones adicionales y se convierten en blancos más visibles.

Cuando la violencia expulsa a la educación

El cierre de la escuela Luisa María Flores Valencia evidencia un fenómeno más amplio: la capacidad del crimen organizado para interrumpir servicios básicos, incluso aquellos vinculados al derecho a la educación. Cuando una escuela baja la cortina por miedo, no solo se pierde un espacio de aprendizaje, sino un punto de cohesión social.

En Veracruz, la pregunta ya no es si la inseguridad afecta al sistema educativo, sino cuántas escuelas más podrán resistir antes de verse obligadas a cerrar.

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