La Frailesca, del olvido a la obra pública: Ramírez Aguilar activa inversión millonaria

Con caminos como eje político, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar llevó obra pública a Capitán Luis A. Vidal y Montecristo de Guerrero, una región históricamente rezagada por el aislamiento y la falta de inversión sostenida

AquíNoticias Staff

Durante años, la región Frailesca fue una periferia funcional del poder: presente en los discursos, ausente en la inversión. Esa lógica comenzó a moverse esta semana, cuando el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar recorrió Capitán Luis A. Vidal y Montecristo de Guerrero, no para anunciar planes futuros, sino para iniciar obras y poner cifras sobre la mesa.

En Capitán Luis A. Vidal, el gobierno estatal activó un paquete de acciones que supera los 200 millones de pesos, con un mensaje político claro: sin caminos no hay desarrollo posible. La primera señal fue el arranque de la pavimentación mixta del tramo Capitán Luis A. Vidal–Concepción Pinada–El Ceñido, cuya primera etapa se ejecuta con 75 millones de pesos.

Me duele mucho ver cómo los pueblos han sido olvidados con el paso del tiempo, en gran medida por las dificultades de acceso para llegar a la capital. Por eso estamos construyendo caminos, porque los caminos unen a los pueblos”, dijo el mandatario ante habitantes del municipio. La frase no fue retórica: sintetiza una lectura política del territorio, donde el rezago no es cultural ni comunitario, sino de infraestructura.

A la obra carretera se suman proyectos que buscan reorganizar la vida pública local: un Centro Integrador de Servicios, un Centro de Desarrollo Comunitario Pilares, ampliación de la red eléctrica y obras educativas. El énfasis no está solo en construir, sino en reconectar a la Frailesca con circuitos básicos de servicios y movilidad.

En Montecristo de Guerrero, Ramírez Aguilar puso en marcha la pavimentación del camino E.C. (Montecristo de Guerrero–San Nicolás)–El Polvorón–El Tesoro, con una inversión inicial de 24 millones de pesos. Se trata de un tramo de 3.28 kilómetros que mejora la conectividad entre comunidades rurales y facilita el traslado de productos agrícolas, en beneficio de 9 mil 384 habitantes. En regiones como esta, la infraestructura no es un complemento: es condición de supervivencia económica.

El gobernador insistió en una narrativa de responsabilidad política: “Trabajo todos los días… con la convicción de dejar un Chiapas mejor del que recibí”, afirmó, al vincular la obra pública con la reestructuración de la deuda, la seguridad y la estabilidad social. El mensaje apunta a una idea central: gobernar también es corregir ausencias históricas.

Desde el Gabinete de Infraestructura, la secretaria Anakaren Gómez Zuart sostuvo que los recursos destinados a Capitán Luis A. Vidal buscan revertir un rezago acumulado durante décadas. En la misma línea, Rafael Ruiz Morales, titular de la Comisión Estatal de Caminos, precisó que el proyecto carretero forma parte del programa Carreteras Vivas y contempla una inversión total de 184 millones de pesos, beneficiando también a Ángel Albino Corzo.

En el rubro educativo, Carlos Ildelfonso Jiménez Trujillo, director del Instituto de la Infraestructura Física Educativa de Chiapas, informó que se invertirán casi 13 millones de pesos en Capitán Luis A. Vidal para aulas, bibliotecas y espacios deportivos, mientras que en Montecristo de Guerrero se intervendrán planteles como la Escuela Primaria Edgar Robledo Santiago y la Telesecundaria 529 de Laguna del Cofre.

Las presidentas municipales Emiselda González Robledo y María Aurora Santeliz Sánchez coincidieron en que la presencia del gobernador y el inicio de obras marcan un punto de quiebre. No por el anuncio, sino por la continuidad prometida.

Desde las comunidades, el mensaje fue más directo: los caminos importan porque permiten vender café, mover mercancías y reducir el aislamiento. En la Frailesca, la obra pública no es solo infraestructura; es política territorial.

La gira deja una lectura clara: la Frailesca pasó de ser un espacio periférico a un territorio en disputa por la agenda pública. La pregunta que queda abierta no es si habrá obra, sino si la inversión será sostenida y capaz de transformar, más allá del arranque, una región acostumbrada a esperar.

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