La inflación aprieta el bolsillo y frena expectativas de alivio económico

El repunte inflacionario de enero confirma que la llamada cuesta de inicio de año persiste, con presiones en productos de consumo cotidiano y señales que obligan al banco central a actuar con cautela en su política monetaria

AquíNoticias Staff

El aumento generalizado de precios volvió a sentirse con fuerza en los hogares mexicanos. En enero, la inflación se ubicó en 3,79%, lo que representa un incremento de 0,38 puntos porcentuales respecto al mes previo, de acuerdo con el reporte publicado este lunes por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El dato marca un repunte frente al 3,59% observado al cierre de diciembre de 2026 en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) y confirma que el arranque del año sigue presionando el gasto familiar, aunque sin desbordarse de forma abrupta.

Para los analistas financieros, el resultado no fue sorpresivo. Según la más reciente encuesta de expectativas elaborada por Citi, el mercado anticipaba una inflación ligeramente superior, por encima del 3,83%, lo que sugiere que la tradicional “cuesta de enero” fue más moderada de lo previsto, pero no inexistente.

Entre los principales factores que empujaron los precios al alza destacaron los refrescos azucarados y el tabaco. Al cierre de enero, el precio de los cigarrillos registró un aumento anual de 14,51%, mientras que los refrescos avanzaron 5,53%, impactando de forma directa en el consumo cotidiano.

La inflación subyacente —indicador clave para medir la trayectoria de los precios en el mediano y largo plazo— se ubicó en 4,52%, por encima del 4,33% registrado al finalizar el año. Al interior de este componente, los servicios crecieron 4,48% a tasa anual, mientras que las mercancías aumentaron 4,56%, una aceleración frente al 4,30% observado en diciembre y el nivel más alto desde diciembre de 2023.

En contraste, los productos agropecuarios mostraron comportamientos mixtos. Las frutas y verduras registraron una disminución anual de 1,84%, mientras que los productos pecuarios, como los cárnicos, tuvieron una variación positiva de 3,91%. Por su parte, la inflación no subyacente —que incluye tarifas gubernamentales y precios regulados— se colocó en 1,39%, con un aumento de 1,28% en las tarifas autorizadas por el gobierno.

Este contexto ya era anticipado por la política monetaria. La semana pasada, el Banco de México decidió pausar los recortes a la tasa de interés, manteniéndola en 7%, y ajustó su previsión de inflación para el cierre del año de 3% a 3,5% hacia el final de 2026.

“La Junta de Gobierno juzgó apropiado en esta ocasión hacer una pausa en el ciclo de disminuciones de la tasa de referencia. Ello, en congruencia, con la valoración del actual panorama inflacionario”, señaló el banco central en su comunicado.

El mensaje es claro: la inflación no está fuera de control, pero tampoco ha sido domada. Para millones de familias, el desafío sigue siendo el mismo: hacer rendir el ingreso en un entorno donde los precios cotidianos avanzan más rápido que el alivio prometido.

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