La mujer que talló su lugar en los Parachicos

Con nueve años de experiencia, la artesana Tatiana Matuz Hernández  rompe estereotipos en Chiapa de Corzo al preservar el arte de tallar máscaras, patrimonio cultural chiapaneco

Noé Juan Farrera Garzón / Aquínoticias

En el taller donde el aroma a cedro se mezcla con las virutas que caen al suelo, Tatiana Matuz Hernández esculpe con paciencia de orfebre los rostros que dan vida a los legendarios Parachicos. Sus manos, antes ajenas a este oficio ancestral, hoy son herramienta de resistencia cultural en Chiapa de Corzo, donde se ha convertido en pionera al ser una de las primeras mujeres en dedicarse a la talla de máscaras.

Todo comenzó en 2016 con un acto de amor: quería obsequiarle a su esposo una máscara hecha por ella misma. Lo que parecía un gesto pasajero se transformó en vocación bajo la guía del maestro Domingo Hernández Sánchez. «La madera no perdona errores», confiesa mientras muestra las gubias que ha domado con los años, herramientas que le han valido reconocimientos como la mención honorífica en el Concurso de Laca (2018) por su máscara diversa.

En un ámbito tradicionalmente masculino, cada corte de Tatiana es también una grieta en los prejuicios. «Al principio hubo escepticismo —reconoce—, pero cuando vieron mi trabajo, entendieron que el arte no tiene género». Hoy, sus piezas no solo decoran hogares y museos; son símbolos de que las mujeres pueden reinventar las tradiciones sin perder su esencia.

Desde la Casa Escuela de Tradiciones de Chiapa de Corzo, donde ahora imparte talleres, lanza un llamado: «Sean constantes. Un oficio artesanal exige dedicación, pero devuelve satisfacción eterna». Su historia inspira a nuevas generaciones de mujeres a empuñar las herramientas y sumarse a la preservación de esta práctica declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.

Con información de Primer Plano Magazine

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *