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Libros en Frases / Francisco Félix

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La Llama Doble, de Octavio Paz

Vivir es también pensar y, a veces, atravesar esa frontera en la que sentir y pensar se funden: la poesía.
La llama doble. Según el Diccionario de Autoridades la llama es la parte más sutil del fuego, que se eleva y levanta a lo alto en figura piramidal. El fuego original y primordial, la sexualidad, levanta la llama roja del erotismo y ésta, a su vez, sostiene y alza otra llama, azul y trémula: la del amor. Erotismo y amor: la llama doble de la vida.
El erotismo no es mera sexualidad animal: es ceremonia, metáfora.
La poesía pone entre paréntesis la comunicación como el erotismo la reproducción.
La peligrosidad de la poesía es inherente a su ejercicio y es constante en todas las épocas y en todos los poetas.
Poesía y erotismo nacen de los sentidos pero no terminan en ellos.
La primera nota que diferencia al erotismo de la sexualidad es la infinita variedad de formas en que se manifiesta, en todas las épocas y en todas las tierras.
El amor es una atracción hacia una persona única: a un cuerpo y a un alma. El amor es elección; el erotismo, aceptación.
La interdicción fundada en la raza sigue vigente, no en la legislación sino en las costumbres y en la mentalidad popular.
El amor ha sido y es la gran subversión de Occidente.
Todo amor es eucaristía.
El amor es atracción involuntaria hacia una persona y voluntaria aceptación de esa atracción.
El amor es una pasión cosmopolita.
El amor es loco porque encierra a los amantes en una contradicción insoluble.
Solo un organismo fuerte y lúcido puede ver de frente el sol cruel del destino.
Las civilizaciones no son fortalezas sino cruces de caminos.
El amor ha sido un sentimiento constantemente creador y subversivo.
No hay nada más difícil que defender la libertad de los libertarios.
Podemos negar al tiempo, no escapar de su abrazo.
El bálsamo que cicatriza la herida del tiempo se llama religión; el saber que nos lleva a convivir con nuestra herida se llama filosofía.
Somos hijos del azar.
La maquina no piensa pero hace al pensamiento sin que nadie la guíe.
La imaginación religiosa concibió un Dios superior a sus criaturas; la imaginación técnica ha concebido un Dios ingeniero inferior a sus inventos.
La poesía, la fiesta, y el amor son formas de comunicación concreta, es decir, de comunión.
El amor no nos preserva de los riesgos y desgracias de la existencia. Ningún amor, sin excluir a los más apacibles y felices, escapa a los desastres y desventuras del tiempo.
La juventud es el tiempo del amor.
La vida es un continuo riesgo, vivir es exponerse.
Las desdichas del amor son las desdichas de la vida.
La historia es la degradación del tiempo primordial, la caída del eterno ahora en sucesión.
El amor no vence a la muerte: es una apuesta contra el tiempo y sus accidentes.
Somos el teatro del abrazo de los opuestos y de su disolución, resueltos en una sola nota que no es de afirmación ni de negación sino de aceptación.

@fcofelixd
www.fcofelixd.blogspot.com

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