Marco Antonio Bezares Escobar: observar aves como forma de vida y conocimiento

El autor de Vuelo sin afán narra cómo el avistamiento de aves se convirtió en una práctica cotidiana de meditación, registro y aprendizaje, vinculada a la biodiversidad de Chiapas y al ritmo pausado de la vida

AquíNoticias Staff

El avistamiento de aves no es sólo una afición, sino una práctica de contemplación, paciencia y aprendizaje. Así lo plantea el doctor Marco Antonio Bezares Escobar, notario, promotor cultural y autor de los libros El idioma de los pájaros y Vuelo sin afán, durante una entrevista radiofónica en Radio Lagarto 107.9 FM, desde Chiapa de Corzo.

Bezares Escobar compartió que su interés por las aves no surgió de manera súbita, sino como una fascinación gradual que, con el tiempo, se transformó en un registro consciente. Al revisar su archivo fotográfico descubrió que llevaba más de 15 años observando y fotografiando aves, incluso antes de asumirlo plenamente como una vocación.

El autor explicó que su práctica cotidiana combina caminata, ejercicio, meditación y fotografía. Recorre brechas, humedales y zonas de vegetación acompañado de su cámara, registrando aves a pulso, sin artificios técnicos, privilegiando el encuentro y la contemplación.

En El idioma de los pájaros, su primer libro, logró documentar más de 90 especies de las aproximadamente 700 registradas en Chiapas. En Vuelo sin afán, amplió el registro con fotografías tomadas no sólo en la entidad, sino también en Campeche, Veracruz, Oaxaca y fuera del país, en Colombia, España, Portugal e Italia.

Entre las especies que más lo han marcado recientemente destaca el trogón caligatus, conocido como “el ventrílocuo”, ave cercana al quetzal y protagonista de la portada de Vuelo sin afán. El autor relató que su encuentro ocurrió en las montañas de Villacorzo, experiencia que reforzó su interés por seguir buscando al quetzal y a aves rapaces como parte de su proceso personal.

Bezares Escobar señaló que su trabajo no consiste en perseguir aves, sino en construir lo que denomina “la crónica del encuentro”, individualizando cada ave y reconociendo que el aprendizaje proviene de la constancia, la observación y el conocimiento del entorno natural.

También destacó especies difíciles de registrar, como el cuco ardilla, y encuentros especiales como el colibrí pecho rubí, cuya velocidad representa un reto técnico. Asimismo, mencionó la presencia de cigüeñas migratorias en los ríos de la región Frailesca, fenómeno asociado a los fríos intensos en Norteamérica.

Para el autor, Chiapas posee una riqueza natural que debe ser observada y difundida, especialmente entre niñas, niños y jóvenes. Subrayó que incluso en zonas urbanas, como Tuxtla Gutiérrez y el cauce del río Sabinal, es posible encontrar una gran diversidad de aves, desde martines pescadores hasta distintas especies de zanates.

En la parte final de Vuelo sin afán, Bezares Escobar incluye una bibliografía básica para quienes desean iniciarse en el avistamiento de aves, convencido de que esta práctica ofrece enseñanzas profundas. Entre ellas, la paciencia, la pausa y la capacidad de disfrutar el momento, idea que da sentido al título del libro: volar sin prisa, no sin propósito.

Actualmente, el autor radica en Villaflores, donde impulsa el Centro Cultural Apapacho Frailescano, espacio que funciona como casa-galería y punto de observación de aves. Su próximo objetivo es construir el inventario de aves de la región Frailesca, como una forma de difundir la cultura del avistamiento y fortalecer la identidad natural del territorio.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *