La obra documenta episodios electorales, negociaciones partidistas y referencias históricas que colocan al estado dentro del entramado político que acompañó la elección federal de 2018
AquíNoticias Staff
El libro Ni venganza ni perdón incluye diversas referencias a Chiapas dentro del relato político que acompaña la campaña presidencial de 2018 y las decisiones partidistas que la rodearon. La entidad aparece descrita como territorio electoral relevante y escenario de definiciones estratégicas.
Uno de los pasajes centrales aborda la elección a la gubernatura. La obra señala que, mientras la candidatura presidencial obtuvo en Chiapas una votación cercana al 80 por ciento, la postulación local de Rutilio Escandón no alcanzó el mismo nivel de respaldo. El contraste es presentado como un dato político que marcó la dinámica interna de la campaña en el estado.
El texto también menciona la participación de actores con influencia territorial, como Eduardo Ramírez, y describe el contexto en el que Manuel Velasco, entonces gobernador, mantuvo relación política con el proyecto presidencial. Chiapas es retratado como espacio donde las decisiones estatales estuvieron vinculadas a negociaciones de alcance nacional.
En materia de alianzas, la obra refiere la presencia del Partido Encuentro Social en la entidad y su peso dentro de la estrategia electoral. Según el libro, la estructura del partido en Chiapas fue considerada en el cálculo político del movimiento.
La entidad aparece igualmente en el plano histórico. Se recuerda el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en 1994 y la manera en que ese conflicto fue observado desde el ámbito económico nacional. El episodio es citado como antecedente que colocó a Chiapas en el centro del debate público.
Asimismo, se menciona la concesión ferroviaria Chiapas-Mayab como parte de decisiones administrativas y controversias posteriores vinculadas a infraestructura estratégica.
Finalmente, el libro describe actos de campaña realizados en municipios como Palenque, donde el entonces candidato presidencial realizó giras y estancias. En esa narrativa, Chiapas es presentado como bastión electoral y territorio simbólico dentro del proceso político que culminó en la elección federal de 2018.
En conjunto, Ni venganza ni perdón incorpora a Chiapas como un estado con peso específico en la construcción de la estrategia presidencial, tanto por su respaldo electoral como por su contexto político e histórico.








