La educación en Chiapas necesita experiencia, no ruido político
En Chiapas, cada vez que una institución, o su titular de cualquier índole, comienza a consolidar su trabajo, no falta el ruido político que intenta desviar la atención. Es una dinámica conocida en la vida pública del estado, rumores, versiones interesadas y campañas de desgaste que aparecen cuando algunos actores pretenden ganar en la arena mediática lo que no logran en el terreno institucional.
Y es precisamente lo que pasa en el caso de Alfredo Ramírez Guzmán, titular de la Subsecretaria de Educación Federalizada. En medio de un escenario convulso con tintes políticos electorales surge este perfil que se ha construido su trayectoria con base en la vocación y la experiencia real en el servicio educativo. Su historia profesional tiene raíces en el aula, frente a grupo, dentro de la educación primaria.
Ser maestro de origen marca una diferencia importante. Quien ha vivido la realidad cotidiana de la escuela pública comprende las carencias, los retos y también la enorme responsabilidad social que implica educar a las nuevas generaciones. Esa experiencia se refleja hoy en su conducción administrativa, caracterizada por el respeto a la normatividad, el orden institucional y la búsqueda de estabilidad en un sistema educativo amplio y complejo.
La educación federalizada en Chiapas involucra a miles de docentes, trabajadores administrativos y estudiantes que dependen de una estructura que requiere gobernabilidad, diálogo y conocimiento del sector. Conducir un sistema de esa magnitud exige experiencia, pero también firmeza para tomar decisiones.
En el contexto de transformación política que vive el estado, la educación necesita servidores públicos comprometidos con la institucionalidad y con el fortalecimiento de la escuela pública. Más allá de los señalamientos coyunturales, lo verdaderamente importante es garantizar estabilidad y rumbo al sistema educativo.
Porque al final, el futuro de Chiapas no se construye en la grilla, sino en las aulas. Pero muchos no lo entienden así, y si lo entienden traen seguramente una agenda político partidista.
UNICACH se suma a estrategia nacional de alfabetización.
La Universidad Autónoma de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), como integrante de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), se sumó a la estrategia nacional “Alfabetización para el Bienestar Compartido”, impulsada por la Secretaría de Educación Pública (SEP), con el objetivo de contribuir a la reducción del rezago educativo en el país.
La rectora de la UNICACH, Fanny López Jiménez, asistió en la Ciudad de México a la firma del convenio de colaboración entre la SEP, el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) y la ANUIES, que busca fortalecer las acciones de alfabetización y ampliar las oportunidades educativas para jóvenes y personas adultas que no han concluido su educación básica.
El acuerdo fue suscrito por el titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo; el director general del INEA, Armando Contreras Castillo; y el secretario general de la ANUIES, Luis Armando González Placencia.
Al respecto, la rectora destacó que la Autónoma UNICACH es una institución con un firme compromiso social, el cual se ha reflejado en la participación activa de su comunidad universitaria en el programa estatal de alfabetización “Chiapas Puede”.
Cabe señalar, que gracias a este esfuerzo durante 2025 —a través de esta casa de estudios— se logró alfabetizar a 761 personas, con el acompañamiento de 54 asesores registrados y la operación de 39 círculos de estudio.
Asimismo, López Jiménez señaló que con la firma de este convenio la universidad suma su capacidad académica y humana al esfuerzo de las instituciones de educación superior del país para ampliar las oportunidades educativas de jóvenes y adultos que aún no concluyen su educación básica, quienes representan 3.8 por ciento de la población mexicana, de acuerdo con datos del INEA.
Esta alianza entre universidades, subrayó, reafirma el compromiso del sistema educativo nacional con el derecho a la educación y con el aprendizaje a lo largo de la vida.
Finalmente, puntualizó que “al integrar la práctica educativa con la responsabilidad social universitaria, la institución demuestra que la calidad académica también se expresa en la capacidad de incidir positivamente en la vida de las personas y en el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades, impulsando la equidad, la inclusión, la interculturalidad y la justicia educativa”.








