Comedores Comunitarios
En Chiapas, donde la desigualdad social sigue siendo uno de los grandes desafíos históricos y antropológicos, las políticas públicas que buscan atender las necesidades más básicas de la población adquieren una relevancia especial, así lo entiende el estadista Eduardo Ramírez, gobernador del estado.
Si bien es cierto, tiene a una gran persona como es Paco Chacón Sánchez, también es cierto, que las acciones emprendidas, van muy enfocadas a dar lo que se tiene que dar, en pro de la población, pensando en mejorar su calidad de vida, lo cito, porque los comedores, llegaron a su primer aniversario.
Por eso, los comedores comunitarios impulsados por el gobernador Eduardo Ramírez, comienza a consolidarse como una acción que apunta al corazón del bienestar social, garantizar alimento digno a quienes más lo necesitan, porque con la salud no se juega.
Más allá del discurso político, la eficacia de un programa social depende en gran medida de su ejecución, por lo que hoy, está llegando no solo a los más pobres, también a los familiares de enfermos, que se ven desgastados por la compra de medicamentos, estancia, pasaje y otros.
Ahí, también ha llegado este beneficio de los alimentos, incluso Paco Chacón, a quien conozco desde niño, allá por Chiapa de Corzo, nos dábamos a la tarea de platicar del futuro, en la casa de una tía que terminó siendo comadre de los papás de Paco, por lo es claro que su educación, se basa en la honestidad, la responsabilidad y la ayuda al prójimo.
Es pues que la operación que encabeza Paco Chacón ha logrado dar orden, presencia territorial y, sobre todo, resultados visibles. La coordinación institucional y la cercanía con las comunidades han sido claves para que estos espacios no solo funcionen como centros de alimentación, sino también como puntos de encuentro social.
Los comedores comunitarios representan mucho más que un plato de comida. Son una respuesta directa a la inseguridad alimentaria que aún afecta a miles de familias chiapanecas, donde niños, adultos mayores, mujeres y trabajadores en condiciones vulnerables encuentran en estos lugares una oportunidad diaria para acceder a alimentos preparados con dignidad y organización.
Me atrevo a decir, que son alimentos bien hechos, además de higiénicos, saludables, tan es así, que el gobernador y muchos más, la han probado, reconocen las manos de las cocineras, pero también hay un mensaje político detrás de esta estrategia: la política social debe ser tangible, cuando un programa llega a la mesa de las familias, deja de ser una cifra en un informe y se convierte en una experiencia real para la ciudadanía.
La dupla entre Eduardo Ramírez y Paco Chacón, refleja precisamente esa lógica: visión desde el gobierno y capacidad operativa en el territorio. Una combinación que, cuando funciona, permite que los programas sociales no se queden en la planeación, sino que impacten de manera directa en la vida cotidiana.
En tiempos donde la política suele medirse por confrontaciones; iniciativas como los comedores comunitarios recuerdan que gobernar también significa atender lo esencial: el bienestar colectivo, cuando la política pública logra traducirse en alimento y comunidad, el beneficio deja de ser político y se convierte en social.
PLAN B
La política mexicana volvió a demostrar que en el Congreso no basta con tener mayoría simple; para transformar la Constitución se necesita consenso. La reciente derrota legislativa de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, dejó claro que el oficialismo enfrenta límites parlamentarios que no siempre puede sortear.
Veíamos en el canal del Congreso, como con 259 votos a favor y 234 en contra, la iniciativa quedó lejos de la mayoría calificada requerida, marcando el primer gran revés legislativo del actual gobierno, una acción que demuestra que el interés personal, está por el interés social.
Los partidos hablan de acabar con la democracia, hablan de un partido será hegemónico, y como estas, muchas cosas más, que busca justificar la no desaparición de las plurinominales, en la Cámara Baja. Sin embargo, habrá que preguntarse si en realidad existe eso que ellos llaman democracia.
En realidad, es hacerse pendejos, porque por mucho que griten no, siempre sería, esto en referencia a los partidos de oposición, de que sirve tener no sol pluris, sino los uninominales, si son personas ingenuas a la política, llegaron por dedazo, compadrazgo y hasta por compra de una curul.
Luego entonces, no tiene sentido, que haya un Congreso que se pinta de colores de sus partidos, cuando están al servicio de quien mejor les conviene, mentarse la madre, injuriarse, poner dedo, incitar a la violencia, y otros calificativos, no es legislar, no es ser un representante del pueblo.
Lo cierto, es que surgió el llamado “Plan B”, una estrategia política que busca rescatar parte de los objetivos de la reforma, pero mediante cambios a leyes secundarias o ajustes legislativos que requieren menos votos para aprobarse.
En términos políticos, el mensaje es claro: si no se puede transformar el sistema electoral desde la Constitución, se intentará hacerlo desde la legislación ordinaria y uno de los que llevarán son los congresos locales, claro, el hilo se rompe por lo más delgado.
El planteamiento central del proyecto es reducir los costos del sistema político, entre las ideas discutidas se encuentran recortes al financiamiento de partidos y órganos electorales, ajustes al número de regidores en los ayuntamientos y limitaciones al gasto público en congresos locales.
La narrativa gubernamental sostiene que se trata de eliminar privilegios y redirigir recursos hacia programas sociales y obras públicas y tiene razón la presidenta Claudia, porque de nada ayuda tener un Congreso ignorante en los estados, regidores que solo ven como sacar beneficio a sus familias.
Sin embargo, la oposición y diversos analistas han advertido que cualquier modificación electoral debe cuidar el equilibrio institucional, algunos críticos consideran que ciertos cambios podrían afectar la representación proporcional o debilitar a organismos como el Instituto Nacional Electoral, lo que abriría un debate sobre la calidad democrática del país.
Más allá de la discusión técnica, el episodio revela un momento político interesante: el oficialismo ya no tiene garantizada la cohesión de su bloque legislativo. Incluso aliados tradicionales han mostrado reservas cuando perciben que una reforma puede afectar su supervivencia política.
En ese tablero, el “Plan B” de Claudia Sheinbaum no solo es una alternativa legislativa; también es una estrategia de narrativa. Permite al gobierno mantener viva la bandera de la reforma electoral, al mismo tiempo que traslada el debate al terreno político rumbo a las próximas elecciones.
POZOL
Cada 18 de marzo, las jícaras se levantan en Chiapas para celebrar el Día del Pozol. Más que una tradición para mitigar el calor, esta mezcla de maíz y cacao representa un prodigio de la ingeniería alimentaria prehispánica que sobrevive en la dieta moderna como un auténtico «superalimento» regional.
Hay que decir que fue el periodista Eri Acuña Meneses, quien empezó a promoverlo, junto a comerciantes, fue así como se dio inicio a esta fecha, sin duda Eri, es una de las personas que mejor entiende no solo el comercio, sino la cultura misma, por eso vale un reconocimiento gigante a el.
Desde el punto de vista nutricional, el pozol es mucho más que una bebida refrescante; es una fuente de energía de larga duración. Su base, el maíz nixtamalizado, aporta calcio y fibra esencial para la digestión.
Sin embargo, el secreto de su valor biológico reside en su naturaleza fermentada. Al ser una bebida «viva», el pozol blanco, especialmente cuando se deja fermentar por varios días, desarrolla una carga de microorganismos y bacterias benéficas (probióticos) que fortalecen la flora intestinal y el sistema inmunológico.
Por otro lado, la variante con cacao añade una capa de beneficios antioxidantes. El cacao es rico en polifenoles, que ayudan a la salud cardiovascular, y teobromina, que brinda un estímulo energético natural sin los picos de ansiedad del café. Esta combinación de carbohidratos complejos y antioxidantes lo convirtió históricamente en la «bebida de viaje» de los antiguos mayas, permitiéndoles resistir largas jornadas de trabajo bajo el sol.
En una época saturada de bebidas ultra procesadas y azúcares refinados, el pozol se erige como una alternativa soberana. Es un alimento completo que sacia el hambre, hidrata el cuerpo y aporta minerales críticos. Celebrar su día no es solo un acto de nostalgia, sino un reconocimiento a una medicina líquida que ha sostenido la salud de los chiapanecos por siglos. Al pedir uno «bien frío», no solo bebemos historia, estamos consumiendo bienestar puro.








