Qué más pue… / Carlos Coutiño

Dura lex, sed lex

Días atrás, una señorita fue reportada como desaparecida, posteriormente se dio a conocer que estaba sana y salva en San Cristóbal de las Casas, disfrutando el momento. Para el padre de ella, fue angustioso, para ella, fue un momento de distracción.

El tema es que ella es hija de un pastor y buscó lamentablemente este señor, llamar la atención para «rescatar» a su hija, de un probable delito, cualesquiera que sea y haya pasado en su mente, el cual también es entendible, porque en la pasada administración, las cosas, fueron escalofriantes.

Aquí lo que se tiene que ver, y de acuerdo a la Fiscalía de Chiapas, es que esta joven, por su imprudencia, movilizó a los cuerpos de investigación, lo que eso ya significa una conducta que se tipifica como falsedad ante la autoridad o uso indebido de los servicios de emergencia. 

Luego entonces, se tiene que proceder en contra de la chica, porque así lo marca la ley, no es capricho ni un asunto menor, al grado que bloquearon y realizaron acciones desesperadas afectando a terceros.

Las sanciones varían según el Código Penal de cada estado, por lo que ya es un tema nacional, ejemplifiquemos algunos casos, la Falsedad ante la Autoridad, que es cuando se inicia la carpeta de investigación ante el Ministerio Público del ramo, 

El Artículo 248 bis del Código Penal Federal, es muy claro, y por ende, explica en el texto que habrá sanciones para quien, con el propósito de inculpar a alguien o entorpecer la justicia, impute un hecho falso, en este caso, es para quien movilizó a las autoridades para un hecho falso y diversión de la chica.

Se castiga con prisión, por lo que deberíamos ver a la muchacha, que más allá de que no cree en la propia doctrina de su padre, según se nota, por la desobediencia y no decirle a donde va y eso también es una mentira que castiga o rechaza cualquier iglesia protestante.

En la mayoría de los estados el cual hablamos también de Chiapas, realizar reportes falsos conlleva multas elevadas y, en casos de reincidencia o movilización masiva de recursos, arresto administrativo, y aclaro quien toque el botón de pánico en los parques, merece ser sancionado con la ley.

Viene a mi mente, aquella persona que fue arrestada en Chiapas, por una llamada falsa, solo para asustar y sentir como una broma, luego entonces, si no fuera a la cárcel esta señorita, si se le debe exigir al infractor que en este caso es el pastor evangélico. el pago por los gastos en gasolina, el personal, llantas, aceite, en fin. 

Quiero dejar en claro que en el Código Penal para el Estado de Chiapas, el Artículo 395 sanciona a quien realice llamadas o avisos falsos a los servicios de emergencia que provoquen la movilización de cuerpos de policía o protección civil, una pena puede ir con cárcel de 6 meses a 2 años, multas incluso de 50 a 100 días de salario y desde luego la reparación del daño.

Cierro diciendo que, el pastor, como lo cite casi al inicio, al ver como dejaron a Chiapas otros gobiernos, desesperó y pensó lo peor en el caso de su hija, su actuar no fue mala, fue de un buen padre, pero ojo, la buena fe, no quita el delito, aunque también el gobierno del estado, puede entender y pasar por alto el castigo, pues la intensión de búsqueda, es para salvaguardar la integridad de la persona.

PACO CHACÓN

En el escenario político y social de Chiapas, resulta relevante observar cómo ciertos perfiles comienzan a marcar diferencia no solo desde el discurso, sino a través de acciones concretas que impactan directamente en la vida cotidiana de la población y en este caso de Tuxtla Gutiérrez.

Quiero hacer referencia a Paco Chacón, a quien conozco desde hace poco más de 40 años, si bien es cierto que se ha caracterizado por honesto, servicial, respetuoso, también es cierto que hay muchos que le tienen miedo, un miedo por eso mismo, de que sabe hacer política de la buena.

Aunque es el titular de la Secretaría del Humanismo en todo Chiapas, también es cierto que, el gobernador Eduardo, dijo públicamente que era su representante, sus ojos en la capital, eso no es faltar el respeto a una autoridad, es velar por la sociedad y el mandatario quiere una capital de a de veras, no un simulacro.

Por eso, las atribuciones ahora van más allá, está incidiendo de manera directa en la infraestructura urbana de Tuxtla Gutiérrez, la pavimentación de calles, una de las demandas más sentidas por la ciudadanía, ha sido atendida con una visión práctica y de cercanía. 

Ni está compitiendo, ni está en una posición de enemistad, ni cosa por el estilo, lo que hace, es lo que él mismo me decía allá cuando el gobierno de Vicky Rincón estaba al frente de la presidencia de la ciudad, quería un pueblo que estuviera a la altura de las mejores.

Lo cierto, es que, estas acciones no solo representan mejoras físicas en las vialidades, sino que también reflejan una sensibilidad política hacia las necesidades reales de la gente, esa gente que le conoce y reconoce su esfuerzo para con ellos.

En un contexto donde las quejas por el estado de las calles son constantes, la intervención de Chacón Sánchez, evidencia una disposición clara de asumir responsabilidades, aun cuando estas rebasan el ámbito estrictamente institucional de su dependencia.

Este tipo de iniciativas adquiere mayor relevancia cuando se contrasta con el desempeño de otros, el cual ha sido objeto de señalamientos recurrentes por la falta de atención oportuna a los servicios públicos básicos entre ellos el agua, seguridad, parques y alumbrado.

Sin caer en confrontaciones directas, lo cierto es que la ciudadanía percibe y valora los resultados tangibles, y en ese sentido, las acciones impulsadas desde la Secretaría del Humanismo comienzan a posicionarse como un referente de eficiencia y compromiso.

Más allá de la obra pública en sí, lo que destaca es el mensaje político que se construye: la vocación de servicio no debe limitarse a un escritorio ni a una agenda protocolaria. Por el contrario, implica salir al territorio, escuchar y resolver. Paco Chacón parece entender esta dinámica y la traduce en hechos, generando una narrativa positiva en torno a su gestión.

En síntesis, estas acciones no solo fortalecen su imagen como servidor público cercano, sino que también abren el debate sobre la corresponsabilidad institucional en la atención de las demandas sociales. En tiempos donde la confianza ciudadana es un recurso escaso, los resultados visibles se convierten en el mejor argumento para legitimar el ejercicio del poder público.

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