Periodismo
Cuando hablamos de periodismo, es necesario dividirlo en dos; el siglo pasado, que hemos vivido algunos, como la actualidad. Si bien es cierto que en Tuxtla había pocos noticieros radiofónicos y menos aún televisivos, eso hacía un trabajo distinto al de ahora.
La prensa escrita también era otra forma, por lo que, por la escasez de tiempo y espacio, mucha información quedaba fuera de publicación, incluso notas importantes, pero necesariamente vistas como notas, sino de otra forma.
Hoy el problema es exactamente el contrario. la información ya no es escasa: es abrumadoramente abundante. Cada minuto se publican miles de artículos, videos, pódcasts, mensajes y transmisiones en vivo, de ahí que el flujo permanente se suman redes sociales, creadores independientes, plataformas de entretenimiento, memes, videojuegos y una interminable corriente de estímulos que compiten por el mismo espacio: la atención de las personas.
Lo cierto, es que una persona, no tiene el tiempo y el dinero para pagar, luego entonces lo que se publica, puede pasar desapercibido, ante la cantidad de contenidos, es claro que nadie puede leer todo, ver todo ni escuchar todo. Por eso, en el ecosistema informativo contemporáneo, el verdadero cuello de botella ya no es la producción de información, sino la capacidad de capturar unos segundos de atención en una pantalla saturada.
¿A dónde quiero llegar con todo lo anterior? La información ya circula más por el celular, que, por los canales tradicionales, desde temprana hora, miles de chiapanecos lo primero que hacen, es ver el teléfono, decenas de mensajes, donde compiten por lo mismo: unos segundos de atención.
Ojo con lo que publicamos, porque ya no es necesariamente un contenido, es cómo lo publicamos, lo que vale, es que tiempo se le está poniendo a esa información, sumado a ello, la interacción que implica, como compartir o dar un like, eso, también monetiza, lo cual le han dado en llamar métricas.
Algunos periodistas como José Rafael Moya Saavedra, que además es consultor y académico, plantean esta visión y señala que el periodismo compite con: Serie, Vídeos virales, influencers, Memes, videojuegos, Transmisiones en vivo, entretenimiento infinito en plataformas digitales.
En la pantalla de un teléfono, una investigación periodística puede aparecer justo al lado de un video humorístico, una receta de cocina o una discusión política incendiaria. Todos compiten en el mismo espacio, todos buscan el mismo recurso escaso: la atención.
Hoy en páginas en la web, tienen titulares diseñados para provocar clics, contenidos fragmentados, coberturas aceleradas, simplificación excesiva de temas complejos, luego entonces, ya no es la noticia, es la competencia por likes, que a su vez se refleje en economía virtual.
Frente a esta realidad, el periodismo enfrenta una tensión inevitable. Por un lado, necesita captar la atención para que sus historias sean leídas. Por otro, su función social exige ir más allá de la lógica inmediata de la atención. Investigar, contextualizar, verificar y explicar requiere tiempo: tiempo para trabajar y también tiempo para leer.
¿cómo sostener un periodismo que necesita profundidad en un ecosistema que premia la velocidad y el impacto inmediato? Quizá la paradoja más llamativa de nuestro tiempo es esta: nunca hubo tanta información disponible y, sin embargo, nunca fue tan difícil sostener la atención necesaria para comprenderla.
El desafío del periodismo contemporáneo no consiste solo en producir información verdadera. Consiste también en lograr que esa verdad encuentre espacio en medio del ruido. Porque en la economía de la atención, la visibilidad no siempre coincide con la relevancia.
Y una democracia necesita algo más que contenidos que capturen miradas. Necesita información que permita comprender el mundo. En la economía de la atención, lo que más circula no siempre es lo más importante y ahí comienza el verdadero desafío del periodismo; gracias a José Rafael Moya Saavedra, maestro en Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y maestro en Gestión Integral del Riesgo; entendemos esto.
GOBERNADOR
He mencionado en varias ocasiones que el mandatario Eduardo Ramírez Aguilar, se ganó el mote de “Arquitecto”, porque ha sabido encausar el desarrollo a través de obras en beneficio de la sociedad en general, pero también es un maestro porque lleva educación a todos los rincones.
El Ejecutivo, ha diseñado un plan muy relevante, quizás inimaginable para la gran parte de la población, y es atender uno de los pilares del desarrollo, eso es la educación; habrá que preguntarse, como esta administración fue capaz de dejar la vieja escuela del desdén, por el interés social.
¿Quién es Eduardo Ramírez? Vale la pena preguntarse, es un hombre que es capaz de hacer las cosas que nadie se atreve hacer, dice un dicho popular, esto en referencia a la no atención de los ciudadanos, ¿Porqué te voy ayudar? Y ya lo dijo los Tigres del Norte, “Ni parientes somos”.
Eso no ocurre con Ramírez Aguilar, va donde no hay aplausos, donde no hay aspavientos a su favor, pero si, donde la gente llora, sufre, donde están los más jodidos, y no lleva prensa, porque no quiere borrar con la mano izquierda, lo que hizo su mano derecha.
El gobernador, es claro que hace política, que es humanista y sí, claro que sí, es cristiano católico, sabe respetar ideologías, creencias, doctrinas, por eso, las cosas le salen bien, ante el ardor de los enemigos que desean lo contrario; porque claro que hay enemigos, que los mata la envidia de ver que avanzamos.
Eduardo, no dirá que le mueve en realidad trabajar por Chiapas, prefiere el silencio que dice más que una gran letanía, sus acciones hablan por sí mismas, pero, sobre todo, el hecho mismo de saber que lo que está haciendo, repercutirá por décadas, y sí, todo eso lo hace, porque es un centrado en el estudio continuo de la historia, de la verdad, y, por ende, consolida sus proyectos.
Seguramente habrá un mejor gobernador, ¿Cuándo? No lo sabemos, pero de que el hombre de Comitán dejó huella, sí, sobre todo porque, muy al estilo de los grandes héroes, sabe que son momentos de trabajo, no de grilla, sabe que no puede resolver todo, pero sus funcionarios deben tener idea de que hacen y los deja ser, de ahí que Eduardo, es visionario, responsable y atento.
Cierro diciendo que, todos tenemos que unirnos, porque el futuro, no es nuestro, pero sí de lo que más amamos, que son nuestros hijos, hagamos lo correcto, para atender, apoyar y caminar en un mismo punto, para que la meta, sea siempre la indicada y no más equívocos, por la improvisación y el descaro de la corrupción.








