En Berriozábal, el gobernador respaldó la ampliación de una planta agroindustrial y reiteró que su administración apuesta por la inversión privada como motor de empleo formal y crecimiento regional
AquíNoticias Staff
El gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, asistió a la inauguración de una nueva línea de producción agroindustrial en el municipio de Berriozábal, donde colocó al sector privado como pieza central en la estrategia económica de su administración.
Durante el recorrido por la planta, el mandatario sostuvo que la relación entre gobierno y empresarios debe traducirse en empleos formales y condiciones estables para la inversión. “Chiapas tiene muchas necesidades, por eso siempre apoyaremos a las y los emprendedores y empresarios que le apuestan a invertir en la entidad. Somos un gobierno que no permite la corrupción y trabaja para garantizar seguridad y libre tránsito. Nuestro propósito es que Chiapas tenga prosperidad y un mayor horizonte de oportunidades”, expresó.
La ampliación permitirá alcanzar una capacidad de hasta 20 mil toneladas mensuales de producción y proyecta la creación de más de 750 empleos formales en la entidad, de acuerdo con datos presentados durante el acto.
Más allá de la apertura de una línea industrial, el mensaje político fue claro: la administración estatal busca consolidar un entorno de certidumbre jurídica y operativa para atraer capital productivo. Seguridad, libre tránsito y combate a la corrupción fueron los ejes reiterados.
En el evento participaron también integrantes del gabinete económico y representantes del Congreso local, en un acto que evidenció la intención de mostrar cohesión institucional frente a la iniciativa privada.
Chiapas arrastra rezagos históricos en formalidad laboral y desarrollo industrial. En ese contexto, cada proyecto de inversión abre una expectativa legítima: que el empleo anunciado se traduzca en estabilidad real para las familias y en encadenamientos productivos que fortalezcan a proveedores locales.
El reto no termina con el corte de listón. Empieza con la sostenibilidad de los puestos de trabajo, la transparencia en la relación público-privada y la capacidad de convertir el discurso de colaboración en crecimiento verificable.








