Reforma electoral abre grietas en la alianza oficialista; PT advierte que puede ir solo en 2027

Las diferencias entre Morena, PT y PVEM por la reforma electoral exhiben tensiones dentro de la coalición gobernante, mientras aliados advierten riesgos de centralización política y Morena busca mantener la mayoría legislativa

AquíNoticias Staff

La propuesta de reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo comenzó a generar tensiones dentro de la coalición gobernante. Mientras el gobierno federal minimiza las diferencias con sus aliados legislativos, dirigentes del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) advierten que la iniciativa podría alterar el equilibrio político del sistema de partidos.

La mandataria rechazó que exista una ruptura política dentro del bloque oficialista. Durante su conferencia matutina, sostuvo que las críticas expresadas por sus aliados forman parte de un debate legítimo y no representan una traición al proyecto de la llamada Cuarta Transformación.

“Son puntos de vista distintos, yo no lo pondría como que es una traición a la Cuarta Transformación. Son puntos de vista distintos”, afirmó.

Sin embargo, desde el Partido del Trabajo el tono ha sido más crítico. El coordinador de los diputados petistas, Reginaldo Sandoval Flores, afirmó en entrevista con el diario El País que la iniciativa podría implicar una concentración de poder dentro del sistema político.

“Hay un desvío. La iniciativa plantea descabezar a las dirigencias de los partidos y centralizar decisiones. Eso puede terminar siendo una traición”, señaló el legislador.

Sandoval incluso dejó abierta la posibilidad de que el PT compita sin alianza en las elecciones de 2027.

“Podemos irnos solos. Ya lo hemos hecho en otras ocasiones. Somos un partido con historia y convicción política; no nos asustan”, declaró.

El principal punto de conflicto gira en torno a la propuesta de eliminar las listas plurinominales para la Cámara de Diputados y modificar la representación proporcional en el Senado, mecanismos que actualmente permiten a los partidos asignar escaños sin competir directamente en las urnas.

Dirigentes del PT sostienen que estas modificaciones podrían debilitar la pluralidad política y fortalecer al partido con mayor peso electoral.

El histórico dirigente petista Alberto Anaya Gutiérrez advirtió previamente que la reforma podría significar “el regreso del viejo partido de Estado”, en referencia al sistema político dominante durante gran parte del siglo XX.

Las críticas no se limitan al PT. En el Partido Verde también han surgido reservas sobre algunos puntos de la iniciativa. El senador Manuel Velasco Coello reconoció coincidencias con la mayoría del proyecto, aunque confirmó diferencias en el esquema propuesto para las diputaciones de representación proporcional.

Por su parte, el coordinador electoral del PVEM, Arturo Escobar y Vega, calificó la reforma como “poco práctica” y advirtió que las coaliciones políticas no implican subordinación automática.

El debate ocurre además en un momento clave para el Congreso, donde Morena necesita el respaldo total de sus aliados para alcanzar la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución.

En la Cámara de Diputados, Morena cuenta con 253 legisladores, lejos de los 334 votos requeridos para aprobar reformas constitucionales. El Partido Verde tiene 62 curules y el Partido del Trabajo 49, lo que convierte a ambas fuerzas en piezas indispensables para cualquier cambio electoral.

En el Senado la ecuación es similar. Morena dispone de 67 escaños, mientras que la mayoría constitucional requiere 86 votos.

En ese contexto, la discusión sobre la reforma electoral no sólo abre un debate sobre el modelo democrático del país, sino que también pone a prueba la cohesión política del bloque que llevó a la presidencia a Sheinbaum.

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