Reforma electoral se empantana: el Verde presiona con la Semarnat para destrabar su apoyo

Las negociaciones por la iniciativa de Claudia Sheinbaum enfrentan resistencia del PVEM y el PT, que rechazan la reducción de plurinominales y financiamiento público. En medio del estancamiento, el Partido Verde presiona para encabezar la Secretaría de Medio Ambiente como parte de la negociación política rumbo a 2027

AquíNoticias Staff

Las negociaciones para la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum atraviesan un momento de tensión. La iniciativa, que contempla la reducción de candidaturas plurinominales y del financiamiento público a los partidos políticos, enfrenta el rechazo del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y del Partido del Trabajo (PT), fuerzas clave dentro de la coalición oficialista.

De acuerdo con información difundida por La Política Online (LPO), el Partido Verde ha endurecido su postura y, ante el estancamiento, ahora presiona para encabezar la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), actualmente dirigida por Alicia Bárcena. La petición, según fuentes partidistas, responde a la lógica estructural del instituto político, cuyo eje discursivo gira en torno a la agenda ambiental.

El punto central del conflicto es político y aritmético: sin los votos del Verde y del PT, la reforma no tiene viabilidad legislativa. Para el PVEM, la eliminación de plurinominales y la reducción del financiamiento público impactarían directamente en su estructura territorial y en su capacidad de negociación frente a Morena en futuros procesos electorales.

El escenario se complejiza por las aspiraciones del Verde en entidades estratégicas rumbo a 2027, como San Luis Potosí y Quintana Roo, donde busca encabezar candidaturas. La presión por la Semarnat se inserta en esa lógica de negociación: ampliar espacios de poder en el gabinete federal a cambio de respaldo legislativo.

Además, el contexto político no es menor. Versiones desde Palacio Nacional apuntan a posibles ajustes en el gabinete en marzo, tanto para proyectar la ruta electoral de 2027 como para relanzar la administración federal ante señales de desgaste en algunas mediciones internas.

En ese tablero, el Verde sabe que tiene margen de maniobra. La reforma electoral necesita sus votos. Y en política, los votos se negocian.

La pregunta de fondo es si la presidenta mantendrá la línea de austeridad y reducción de privilegios partidistas que ha defendido públicamente, o si abrirá espacios de negociación para asegurar la viabilidad de su reforma.

Por ahora, la reforma electoral no avanza. Y el tucán mueve sus fichas.

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