Cascadas, lagunas, río y mar conforman un recorrido natural que revela la riqueza hídrica de Chiapas y recuerda la importancia de conservar estos espacios para la vida y el turismo
Primer Plano Magazine / Noé Juan Farrera Garzón
Chiapas tiene muchas formas de contarse, pero pocas tan claras como el agua. Ríos, lagunas, cascadas y mar dibujan rutas que no solo refrescan el paisaje, también explican buena parte de la vida, la historia y la vocación turística del estado. Estos cinco destinos permiten recorrer esa diversidad hídrica que define el territorio chiapaneco.
En el marco del Día Mundial del Agua, estos destinos permiten mirar más allá del paisaje y reconocer el papel esencial que ríos, cascadas, lagunas y el mar tienen en la vida cotidiana, la biodiversidad y el desarrollo turístico de Chiapas. Visitar estos espacios también implica entender la importancia de su conservación, no solo como atractivos naturales, sino como fuentes de equilibrio ambiental y sustento para las comunidades que dependen de ellos.
Las Cascadas El Chiflón, en el municipio de Tzimol, son uno de los sistemas de caídas de agua más espectaculares del sureste mexicano.
El recorrido permite observar varias cascadas hasta llegar al imponente Velo de Novia, cuya fuerza y color turquesa la convierten en una de las postales naturales más reconocibles del estado. El sendero, rodeado de vegetación, ofrece distintos puntos de observación que permiten apreciar el movimiento constante del río San Vicente.
En la región fronteriza, los Lagos de Montebello presentan un paisaje distinto. Este conjunto de más de cincuenta cuerpos de agua destaca por la variación de tonalidades que van del azul profundo al verde esmeralda. La combinación de bosque y lagunas crea un entorno que invita a la contemplación y al contacto directo con la naturaleza.
Otro de los referentes naturales son las Cascadas de Agua Azul, sus terrazas calcáreas forman caídas escalonadas que, bajo ciertas condiciones minerales, adquieren un tono azul intenso. El sonido del agua y la extensión del sistema convierten el sitio en una experiencia que combina paisaje y dinamismo natural.
Más cerca de Tuxtla, el Cañón del Sumidero muestra otra dimensión del agua, aquí, el río Grijalva recorre un corredor natural rodeado por paredes que superan los mil metros de altura. El recorrido en lancha permite observar formaciones rocosas, vegetación y fauna que dependen directamente del cauce.
Finalmente, el agua también define la franja del Pacífico en las Costa de Chiapas con sus hermosas playas como Puerto Arista o Boca del Cielo, ofrecen un contraste con el interior del estado. El mar abre la posibilidad de actividades como la observación de aves, el descanso frente al oleaje o la contemplación de atardeceres que cierran el recorrido hídrico de Chiapas.
Estos destinos permiten entender que el agua no es solo un atractivo turístico, sino un elemento que conecta regiones, paisajes y formas de vida.








