Por Darinel Zacarías
¡Hay una forma de que me hagas completamente feliz amor mío; muérete!
Reflexivo de la poesía como medio para expresar con alta fidelidad una emoción sentida hondamente, y más aún, escéptico de las meras capacidades del lenguaje para reproducir íntegramente aquella experiencia.
Sabines desafió los convencionalismos estéticos y las normas poéticas pero sólo en tanto se ajustaban a su pragmática expresiva.
Su reserva y su equilibrio no le permitieron transgredir las reglas de su propio juego. Sabines dijo lo que tenía y quería decir, fue la realidad el único lugar de su residencia, por eso a la energía y tensión de su palabra la sedujo lo antagónico: fue prolijo y fragmentario, impresionista y expresionista, melancólico e irónico, bucólico y citadino, superrealista y hermético.
En suma: un poeta eminentemente moderno cuya poesía por integrar en sí misma una multiplicidad de sentidos y hallazgos estéticos vuelve a regenerarse en cada nueva interpretación.
¡Centenario del poeta de sangre libanés! El poeta Universal. El Francotirador de la literatura. El peatón







