Senado aprueba el Plan B de Sheinbaum, pero deja intacta la batalla por 2027

La mayoría oficialista sacó adelante la parte de austeridad y recortes, pero frenó el cambio que buscaba adelantar la revocación de mandato; la reforma avanzó, sí, aunque no en los términos que quería Palacio Nacional

AquíNoticias Staff

El Senado de la República aprobó el Plan B electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, pero lo hizo con una poda política de fondo: dejó fuera la reforma al artículo 35 constitucional, la pieza que habría permitido adelantar la consulta de revocación de mandato a 2027. La minuta fue enviada después a la Cámara de Diputados para continuar su trámite legislativo.

La votación en lo general y en lo particular registró 87 votos a favor y 41 en contra. Morena, PT y PVEM empujaron el proyecto; PAN, PRI y Movimiento Ciudadano votaron en contra. Sin embargo, el dato político de la jornada no estuvo sólo en el tablero electrónico, sino en la reserva que el pleno sí aceptó: la presentada por la senadora petista Lizeth Sánchez García para eliminar del dictamen todo lo relativo a la revocación de mandato.

Así, lo que sí pasó fue la parte más defendible del discurso presidencial: la reducción de privilegios y costos del sistema político-electoral. El dictamen aprobado establece que las autoridades electorales no podrán recibir una remuneración superior a la de la presidenta de la República. La medida alcanza a consejeros, magistrados, secretarios titulares de órganos administrativos y responsables de áreas ejecutivas y técnicas del INE, de los organismos públicos locales electorales y de los tribunales electorales de los estados.

También avanzó el ajuste progresivo al presupuesto del Senado, con la meta de acumular una reducción de 15 por ciento en los próximos cuatro ejercicios fiscales. En la misma lógica se aprobó que los ayuntamientos sólo puedan integrarse con una sindicatura y hasta quince regidurías, además de fijar que el presupuesto de las legislaturas locales no deberá exceder el 0.70 por ciento del presupuesto de egresos de cada entidad.

Pero la parte que no pasó es la que ahora explica el verdadero tamaño político de la discusión. Con la eliminación del cambio al artículo 35, la revocación de mandato de Sheinbaum, en caso de solicitarse, seguiría hasta 2028 y no podría coincidir con la elección intermedia de 2027, como proponía originalmente el proyecto presidencial. Ahí quedó visible que el Plan B sí avanzó como bandera de austeridad, pero no como operación política completa.

La propia presidenta intentó fijar el saldo de la jornada desde su conferencia matutina. Dijo que “se aprobó lo principal”, en referencia a los recortes y al combate a privilegios, aunque también consideró “malo para el país” que no prosperara la reforma en su versión íntegra. La frase no cerró la discusión; la abrió. Porque lo aprobado habla de ahorro, pero lo desechado habla de poder.

La minuta ya fue recibida en San Lázaro y enviada a comisiones. Ahí seguirá el trámite formal. Pero el mensaje político ya salió del Senado: el oficialismo tuvo votos para conservar la narrativa de austeridad, aunque no para cargar hasta el final con la pieza más polémica del paquete. El Plan B pasó, sí. Lo que no pasó fue la jugada completa hacia 2027.

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