La apuesta federal busca derribar una de las barreras más viejas del sistema público: que la atención dependa de la afiliación y no de la urgencia ni de la cercanía del hospital
AquíNoticias Staff
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que en las próximas horas se publicará un decreto para crear el Servicio Universal de Salud, un esquema con el que el gobierno federal busca integrar en una sola red de atención al IMSS, al ISSSTE y al IMSS-Bienestar. La meta, según expuso, es que cualquier persona pueda atenderse en la institución pública más cercana, sin que su derechohabiencia se convierta en obstáculo.
El anuncio toca uno de los nudos estructurales del sistema: la fragmentación. Hoy, la infraestructura, el personal y el equipamiento están repartidos entre subsistemas que no siempre comparten expedientes, servicios ni recursos. Por eso, la propuesta presidencial plantea intercambio de atención, bases de datos comunes y expedientes clínicos digitales para que una persona pueda ser recibida fuera de la institución a la que esté afiliada.
Sheinbaum sostuvo que el objetivo de fondo es dejar un sistema donde “cualquier mexicano o mexicana pueda ir a atenderse de cualquier padecimiento a cualquier institución de salud y pueda ser recibido”. Para que eso ocurra, explicó también que se construye una “caja” o “cámara de compensación” que permita transferir recursos entre instituciones cuando una atienda a pacientes de otra, con el fin de evitar desequilibrios presupuestales.
La ruta será gradual. La credencialización arrancará del 13 al 30 de abril con una primera etapa dirigida a personas de 85 años y más en 24 capitales estatales; entre ellas, Tuxtla Gutiérrez, además de las 16 alcaldías de la Ciudad de México. La Secretaría de Bienestar informó que el trámite se realizará en 2,059 módulos y que la ubicación podrá consultarse en el portal oficial de la dependencia.
El calendario de registro será por letra del primer apellido. En esta fase, las jornadas comenzarán el 13 y 27 de abril para apellidos con A y B; el 14 y 28 para la C; el 15 y 29 para D, E y F; y el 16 y 30 para la G. Después seguirán las demás letras, con sábados reservados para rezagos.
Los requisitos básicos son identificación oficial con fotografía, documento probatorio de identidad, CURP certificada, comprobante de domicilio y teléfono de contacto. Medios nacionales que difundieron el calendario oficial precisaron que la identificación puede ser credencial para votar, pasaporte, cédula profesional, INAPAM, cartilla militar o constancia oficial con fotografía; y que como documento de identidad se aceptan, entre otros, acta de nacimiento, carta de naturalización, certificado de nacionalidad o documento migratorio.
El gobierno federal ha colocado enero de 2027 como el primer punto de prueba para ver resultados tangibles del modelo. Sheinbaum afirmó que los primeros beneficios deberán notarse entonces, mientras la credencialización nacional seguirá durante más de un año por el tamaño del universo a registrar.
El reto, en términos políticos y administrativos, ya no está en el anuncio. Está en lograr que la interoperabilidad entre instituciones funcione, que los recursos acompañen a los pacientes y que la promesa de cercanía no se atasque en la burocracia. El decreto abre la puerta; la prueba real empezará cuando una persona llegue a una clínica ajena a su afiliación y, en efecto, sea atendida.








