La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó un acuerdo con Morena, PT y PVEM para impulsar una reforma electoral enfocada en recortes presupuestales en congresos y ayuntamientos; sin embargo, reiteró que su objetivo de fondo sigue siendo eliminar privilegios partidistas, incluidos los plurinominales
AquíNoticias Staff
El “Plan B” electoral toma forma
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció que existe un acuerdo político entre Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) para impulsar el llamado “Plan B” de la reforma electoral.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria adelantó que este martes enviará la iniciativa al Congreso de la Unión, tras el rechazo previo a la propuesta de reforma electoral impulsada por su administración.
El consenso inicial entre los partidos oficialistas se concentra en reducir el gasto político en congresos locales y ayuntamientos, con el argumento de que esos recursos pueden destinarse a obras públicas y servicios en estados y municipios.
Recorte al gasto legislativo local
Sheinbaum explicó que la propuesta plantea reorientar el presupuesto de los congresos locales y disminuir el número de regidores, con el propósito de generar ahorros en las entidades federativas.
“Hay un acuerdo para presentar lo que tiene que ver con la reorientación del presupuesto que hay en los congresos locales, en el Senado de la República y en la cantidad de regidores para que ese recurso se quede en los municipios y en los estados para obra pública. Ese es el principal acuerdo como lo he dicho, nosotros seguimos luchando contra los privilegios”.
La presidenta señaló que actualmente existen grandes diferencias en el costo de los congresos estatales, ya que en algunos estados el gasto por diputado puede alcanzar hasta 39 millones de pesos, mientras que en otros ronda los 5 millones.
El objetivo político de fondo
Aunque el acuerdo con sus aliados se centra en la austeridad legislativa, Sheinbaum dejó claro que su gobierno no renuncia a los cambios estructurales en el sistema electoral.
Entre ellos, mencionó la reducción del financiamiento público a los partidos políticos y modificaciones en el sistema de legisladores plurinominales, temas que no lograron consenso en esta etapa.
“Nosotros vamos a seguir de todas maneras insistiendo en que también debe haber disminución de los privilegios a los partidos políticos y la elección de todos los diputados. Eso es algo que para nosotros es algo que ha pedido la gente, que no se logró ahora, pero eso no quiere decir que no quitemos el dedo del renglón”.
La declaración deja abierta una interrogante política: si Morena, PT y PVEM respaldarán esos cambios cuando vuelvan a ponerse sobre la mesa.
Una alianza con matices
El anuncio presidencial ocurre después de que Luisa María Alcalde, dirigente nacional de Morena; Karen Castrejón, del Partido Verde; y Alberto Anaya, del PT, respaldaran el “Plan B” tras una reunión en la Secretaría de Gobernación.
Las dirigencias partidistas coincidieron en que el sistema político mexicano requiere una democracia más austera, aunque el acuerdo actual se limita al rediseño presupuestal en congresos y ayuntamientos.
El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, afirmó que con este acuerdo la coalición oficialista inicia el proceso legislativo esta misma semana.
La pregunta que sigue abierta
El “Plan B” electoral avanza con respaldo político en temas de austeridad administrativa.
Pero el debate más profundo —el financiamiento a los partidos y el futuro de los plurinominales— permanece pendiente.
La discusión que viene en el Congreso no sólo será técnica o presupuestal.
También definirá hasta dónde llega la unidad política de la coalición gobernante.








