Con el beneplácito ya otorgado por el Reino Unido, la presidenta confirmó el nombramiento diplomático del exfiscal. El Senado deberá avalarlo, mientras persisten cuestionamientos públicos por decisiones y prácticas de su gestión
AquíNoticias Staff
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el exfiscal general Alejandro Gertz Manero será propuesto como embajador de México en Gran Bretaña, luego de que el gobierno británico otorgara el beneplácito correspondiente. El nombramiento aún debe ser aprobado por el Senado de la República.
Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria federal precisó el proceso pendiente y la ruta institucional del cargo: “Lo puedo ya decir porque ya fue aprobado el beneplácito, va a Gran Bretaña, sí, a Inglaterra, tiene que aprobarlo el Senado y después ya iría, luego les damos la fecha”.
El anuncio reabre un debate público que acompaña a Gertz Manero desde su paso por la Fiscalía General de la República, un encargo heredado del sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador. En ese periodo, su actuación fue cuestionada por presuntas irregularidades y por el uso del aparato penal en conflictos de carácter personal.
Entre los casos más señalados figura el proceso contra Laura Morán y su hija Alejandra Cuevas, acusadas de un “homicidio por omisión” vinculado a la muerte de Federico Gertz. La imputación colocó a ambas mujeres en un rol obligatorio de “cuidadoras”, interpretación jurídica que fue ampliamente criticada y que derivó en la prisión de Cuevas.
A ello se sumaron filtraciones de llamadas telefónicas del entonces fiscal con familiares de políticos sujetos a procesos judiciales, en las que se evidenciaron intentos de interlocución directa para influir en resultados y negociar situaciones jurídicas. Hechos que contrastan con la obligación constitucional de la Fiscalía de sostener acusaciones con pruebas y autonomía.
El eventual envío de Gertz Manero a Reino Unido coloca al Senado frente a una decisión con carga política: avalar un nombramiento diplomático de alto perfil mientras persisten dudas sobre el legado institucional de quien encabezó la persecución penal en el país. La discusión no será sólo protocolaria; será, inevitablemente, un debate sobre memoria, responsabilidad y mensaje político.








