“Sorora”

Por Claudia Corichi

Las mujeres somos más de la mitad de la población del país. El trabajo no remunerado que realizamos equivale al 24% del PIB nacional. Tenemos presencia en poderes públicos como el Congreso de la Unión donde ocupamos el 50% de la representación. Nuestro peso en la dinámica económica es indiscutible.

Nuestra voz y nuestra fuerza está presente en todos los espacios de actividad cotidiana: en las aulas, en las empresas, en el comercio, el deporte, las artes y la cultura. 

Aunque los avances son notables, cada 8 de marzo salimos a defender esos logros y a manifestar nuestro repudio a las violencias que nos lastiman y nos dejan huellas de dolor. Las narraciones en plena marcha y Zócalo incluían a niñas desde los cinco años que denunciaban violaciones que han quedado impunes.

Es importante llegar a ocupar espacios de liderazgo toma de decisiones, pero de nada sirve si no se hacen las transformaciones que tanto se requieren para avanzar con la agenda de género. Cuerpo de mujer no significa conciencia de género y eso es lo que también tenemos que transformar.

No somos números, somos personas, somos mujeres y estamos listas y con capacidades suficientes para encabezar espacios estratégicos, no secundarios, para ejercer y defender nuestros derechos y para hacer respetar la legalidad de las instituciones.

En el marco del 8 de marzo un amplio grupo de activistas, profesionistas, académicas, legisladoras, empresarias, políticas y servidoras públicas junto a decenas de aliadas, decidimos impulsar un nuevo proyecto para incidir socialmente e influir en los temas que impactan en la vida de mujeres en todas las esferas.

Ha nacido “Sorora” desde lo más profundo de nuestras convicciones y nuestro compromiso con las causas que importan a las niñas y mujeres de México. Convencidas de que la sororidad es una práctica cotidiana, impulsamos en conjunto una colectiva incluyente y siempre abierta a compartir con mujeres que se reconocen, se respaldan y avanzan juntas. 

Queremos sumar, incluir e incorporar a todas aquellas jóvenes y mujeres que deseen romper las estructuras patriarcales que se resisten a desaparecer. Fortalecer la igualdad de género, la paridad, coadyuvar a la autonomía, el empoderamiento y el liderazgo de las mujeres y fomentar su participación activa en el espacio público.

Cuando una niña, adolescente o mujer de cualquier edad es privada de la vida por razones de género, este país da un paso atrás en el respeto a la integridad y los derechos humanos de las mujeres. Rubí Patricia la madre buscadora de Mazatlán, Kimberly Joselín y Karol las jóvenes universitarias morelenses fueron asesinadas recientemente, lo que exhibe aún graves retrocesos.  

Cada feminicidio nos rompe, cada matrimonio infantil nos reclama. La igualdad sustantiva solo será posible si articulamos esfuerzos para derribar la visión patriarcal que niega espacios y avances a las mujeres por múltiples razones. 

La paridad y la igualdad han sido posibles porque hemos alzado la voz y hemos avanzado juntas. Mantengamos ese espíritu combativo que a su vez elimine las violencias, las desigualdades y la discriminación.

Desafortunadamente, las violencias se ejercen muchas veces de mujeres hacia otras mujeres. No estamos exentas de estas prácticas que duelen y laceran, esto debe cambiar.

Hay maneras diferentes de actuar en la vida, quien destruye y quien construye. Como mujer yo elijo la segunda.

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