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Yanina: nacida para escuchar, formada para ayudar

Yanina: nacida para escuchar, formada para ayudar

Te contamos la historia de la especialista en psicología, originaria de Motozintla, que desde pequeña tuvo la visión de ayudar a las mujeres que sufrían violencia. Hoy trabaja en su proyecto Sanando entre Mujeres, iniciativa afín a su labor con perspectiva de género

Lucero Natarén / Aquínoticias

Yanina Jazbeth Herrera Garnica  nació en un pueblito de la sierra llamado Motozintla. Desde muy pequeña tuvo la visión de ayudar a las mujeres y a otras personas, ¿pero cómo, desde qué trinchera?, aun lo desconocía.

Narra que a sus 12 años le ayudaron a descubrir su habilidad de escucha, muchas personas acudían a ella y le platicaban las situaciones por las cuales pasaban, -eso ayudaba a que las personas se liberaran-, también la impulsó un poco su propia historia de vida, pues a su corta edad acudió a los psicólogos, quienes dejaron huella en ella; «yo decía: quiero hacer esto el día de mañana». -Ahora sabe que nació para esto-.

Formación y trayectoria

Psicoterapia, desde diferentes enfoques de la psicología: psicoterapia Gestalt, psicoterapia corporal, cognitivo conductual, terapia de parejas, infantil, también tiene formación como tanatología, además posee una maestría en Educación Especial.

Actualmente trabaja de manera particular, tiene un Centro Psicoterapéutico llamado KIBBUTZ desde hace seis años en Tonalá. Llegó en el año 2015 y un año después abrió su consultorio. Actualmente se dedica a la psicoterapia y atiende a pacientes desde los cuatro años de edad hasta personas adultas mayores.

Su trabajo más reciente en el servicio público fue como enlace de la Alerta de Violencia de Género en Tonalá, le tocó atender a muchas mujeres víctimas de violencia, también es integrante activo de la Red de Autoayuda para Mujeres Nahí, una A.C creada por y para mujeres.

Considera que dentro de las experiencias que la han llevado a trabajar en temas de violencia fue vivir en un hogar así; «mi mamá fue una mujer violentada. Recuerdo que cuando veía este tipo de situaciones siempre pensaba que ayudaría a otras mujeres a defenderse, que no permitieran ciertas cosas, aunque también a mí me tocó vivir violencia psicológica, como está tan «normalizado», a veces no nos damos cuenta que la estamos sufriendo».

A decir de ella, siempre ha cuidado que su labor tenga perspectiva de género, calidad humana y siempre cuida ser empática.

Con la única visión de ayudar a más mujeres abrirá un grupo terapéutico para ellas, «la idea nace de esto, que muchas veces nos dicen: es que te tienes que amar, debes tenerte amor propio, sin embargo, nadie te dice cómo. Llevo con esta idea desde hace dos años».

Contó que su objetivo «es crear un grupo en el que las mujeres podamos sanar heridas de nuestra vida, de la infancia, relaciones de pareja, cosas que nos hayan dañado. En el transcurso, de la mano que vayamos sanando, vamos a reforzar nuestra autoestima, amor propio, con la intención de empoderarnos desde eses sentido, desde nuestro interior como mujeres. Se llama Sanando entre Mujeres».

Narra que llegar hasta donde está le ha costado, pero esto no ha sido impedimento para seguir luchando y construir nuevas cosas y experiencias. «Hubo trabajos en los que no me quedé «por ser mujer y por ser mamá soltera».

«Tengo una experiencia muy marcada en la que me dijeron: eres apta, pues tienes la formación y las capacidades para el puesto, eres lo que estamos buscando, pero tienes una hija. Aunque el compañero (porque estaba compitiendo el puesto con un hombre) no tenía ni la experiencia ni los conocimientos para el puesto, se lo dieron a él, por ser hombre y por ser soltero. Incluso, el sueldo era mayor si era hombre».  También sufrir acoso laboral en empresas e instituciones me llevó a apostarle a trabajar de manera particular. Hasta el momento Tonalá ha sido una tierra que me recibió bien. Estoy muy agradecida».

En entrevista resaltó «cuán importante es confiar en nuestras capacidades y en que podemos hacer las cosas aun cuando haya instituciones y lugares que nos quieran limitar y poner trabas. Siempre hay que apostarle a lo que queremos, a lo que somos, no hay que perder nuestra esencia por el hecho de encajar en algún lugar. Hay que ser siempre congruentes en lo que quiero, lo que siento y lo que soy».

¿Qué haz notado en las mujeres de Tonalá?

De tantos casos de violencia que atendí, cuando estaba como enlace de la Alerta de Violencia de Género, en 2020 (105 mujeres que denunciaron) y en 2021 (68 mujeres), me di cuenta que la mujer de Tonalá es una mujer fuerte, trabajadora, que siempre buscará sacar adelante su hogar y que nunca se queda quieta, pero que no lo sabe, que no se dan cuenta.

«Está muy arraiga la creencia que necesitan de un hombre para seguir adelante. Sin mentir, la mayoría de las que acudieron conmigo vivían con un hombre que no hacía nada, pero creían que sin ese hombre no iban a salir adelante, aun cuando ellas salían adelante prácticamente solas. Nos falta que aprendan del valor que tienen y que solas pueden hacer mucho más», concluyó.

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