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En la Mira / Héctor Estrada

En la Mira / Héctor Estrada

El fracaso de la Alerta de Género en Chiapas

Con las alarmantes estadísticas arrojadas en 2018 que contabilizaron más de 23 feminicidios, la Alerta de Género en Chiapas requiere de manera urgente un replanteamiento a sus estrategias y el inicio de una investigación a fondo sobre la aplicación de más de 6.2 millones de pesos anuales que evidentemente parecen haber fracasado en su intento para reducir la incidencia en la entidad.
Durante lo primeros 15 días de 2019 cuatro presuntos casos se sumaron de manera muy prematura a la nueva lista anual endureciendo los focos rojos en la entidad, pero también volteando las miradas hacía el pasado reciente para entender los errores cometidos que no han permitido una disminución importante en las estadísticas comparativas.
Chiapas forma parte de la lista de 18 entidades en las que se ha activado la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM). De manera precisa, en la entidad chiapaneca la declaratoria emitida por la Secretaría de Gobernación se encuentra enfocada a la atención directa de los municipios de Comitán, Chiapa de Corzo, San Cristóbal de las Casas, Tapachula, Tonalá, Tuxtla Gutiérrez, Villaflores y otros más englobados en la Región Altos, donde la incidencia ha sido alarmante.
Después de una larga espera y solicitudes insistentes por parte de organizaciones feministas para lograr la activación de la AVGM en Chiapas, la declaratoria llegó finalmente en noviembre de 2016. Aunque la intención inicial era lograr la declaratoria de alerta para toda la entidad, la activación del programa en los municipios de mayor problemática apuntaba a convertirse en una ansiada puerta de solución ante tan grave situación.
Para activar las estrategias de la Alerta en los municipios de Chiapas, a la coordinación estatal, entonces bajo responsabilidad de María de Jesús Cisneros Novillo, se le asignó un presupuesto de 6.2 millones de pesos. Más de la mitad (3.6 millones) fueron invertidos en programas (talleres o cursos) de capacitación a servidores públicos, de los casi tres millones restantes no existen datos precisos sobre su aplicación o destino.
Se trata pues de una inversión cuyos resultados no parecen haber tenido efectos contundentes en las estadísticas. Y es que, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), entre 2017 y 2018 se contabilizaron oficialmente 53 crímenes de odio contra mujeres. Tan sólo el año pasado la cifra alcanzó los 23 feminicidios y 596 homicidios dolosos.
Son estadísticas preocupantes que evidentemente no han podido ser combatidas o reducidas de manera efectiva mediante cursos de capacitación a funcionarios. A la coordinación estatal, a cargo de la Fiscalía General del Estado de Chiapas, le han faltado estrategias que atiendan la problemática de raíz, como un problema de carácter social y no de simple procuración de justicia.
Las autoridades estatales han dejado de lado prevención y atención a posibles víctimas, para enfrascarse en la contabilización de casos y la búsqueda de asesinos, sin reparar en que lo realmente importante es evitar que sucedan. Han faltado mecanismos eficientes para generar conciencia sobre la violencia de alto riesgo, brindar atención integral a posibles víctimas y medidas de protección cuando así se requiera.
Y es que, los feminicidios se advierten con signos bastante claros. así lo precisan las estadísticas, donde más del 70 por ciento de los asesinatos fueron previamente advertidos mediante denuncias o solicitudes de auxilio fugaces que no se tomaron con seriedad.
Resulta evidente que la estrategia de la AVGM en Chiapas ha fracasado; que los cursos de capacitación, cuyas pruebas de aplicación se reducen a evidencias fotográficas (que no garantizan su verdadera aplicación) no han servido de mucho y se requiere de un replanteamiento urgente. La nueva coordinación de la Alerta está obligada a buscar nuevas estrategias que vayan mucho más allá de la comprobación de gastos y atiendan de verdad un problema cuya violencia asesina sigue cobrando víctimas fatales… así las cosas.

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