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95 % de niñas y niños sordos nacen en familias oyentes

95 % de niñas y niños sordos nacen en familias oyentes

Se estima que aproximadamente en México tres de cada mil recién nacidos presentará discapacidad por hipoacusia, así que la detección precoz es fundamental, comenta el Dr. Fernando Díaz Rojas

Lucero Natarén / Aquínoticias

El Instituto de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello de Madrid revela que el 80 por ciento de las sorderas en niñas y niños o hipoacusia infantil llegan con el nacimiento de las y los pequeños y que el 95 por ciento de los bebés sordos nacen en familias que no tenían la enfermedad como factor genético.

Al respecto, el Dr. Fernando Díaz Rojas, director Comercial de MED-EL México, empresa dedicada a las soluciones auditivas, indica que es importante que las madres y padres detecten cualquier tipo de problema desde que las y los peques son bebés, ya que en este periodo tiene lugar su desarrollo. “De hecho, la deficiencia auditiva tiene un verdadero efecto en el cerebro, afectando su aprendizaje y comunicación”.

Actualmente, el tamizaje auditivo se realiza al nacer o máximo hasta los tres meses, en los sistemas de salud de México es de manera obligatoria y gratuita y éste detecta el tipo de sordera que puede tener la niña o niño. El diagnóstico suele ser impactante para muchas familias ya que temen que su hijxs no tenga las mismas oportunidades, explica el especialista.

No obstante, pese al panorama desalentador, el médico Díaz Rojas agrega que existen soluciones auditivas (implantables o no), indicadas según el tipo y grado de pérdida auditiva. “Esto permitirá que la o el pequeño perciba los sonidos a su alrededor y así poder familiarizarse con ellos. Gracias a estos avances médicos, las y los menores de edad con disminución auditiva facilitarán su desarrollo del lenguaje emocional e intelectual”.

Durante los primeros cinco años, MED-EL recomienda estar atento a las siguientes acciones:

  • 8 a 12 meses: el bebé debería ser capaz de voltear la cabeza cuando le hacen sonidos o le hablan. Ausencia de balbuceo.
  • Dos años: el niño es incapaz de seguir órdenes muy sencillas, ya que no entiende lo que le dicen y no hace contacto visual.
  • Tres años: no hay repetición de frases y tampoco localiza las fuentes de los sonidos.
  • Cuatro años: incapacidad de estructurar un relato.
  • Cinco años: no establece conversación, aunque ésta sea muy sencilla.

MEDEL exhorta a la comunidad médica y a las futuras madres y padres a realizar las pruebas necesarias para atender algún problema auditivo a tiempo y brindar una buena calidad de vida desde la infancia.

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