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A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

Frontera sur, la otra historia

Un grupo de diputados encabezados por Mario Delgado visitó recientemente la ciudad de Tapachula. Realizaron una visita a la estación migratoria. Porfirio Muñoz Ledo fustigó el “maquillaje” a las instalaciones y arremetió de nueva cuenta contra el trato a los migrantes por parte del gobierno. Cierto es que a lo largo de años han sido victimas de abusos que van desde la trata de personas, el tráfico ilegal en manos de coyotes, el tráfico de órganos, asaltos, violaciones y asesinatos. Es un terrible drama el ver a personas obligadas por la violencia y la pobreza en sus países a migrar en busca de mejores condiciones de vida.

Países con economías más prosperas han recibido andanadas de migrantes que ingresan de forma ilegal por lo que han endurecido medidas migratorias y restringido los visados. Musulmanes, hindúes, asiáticos, africanos, se han integrado a países europeos, pero también a Canadá y los Estados Unidos. Gobiernos fallidos gobernados por dictaduras o por modelos económicos socialistas se han convertido en los principales expulsores. Nadie huye, por cierto, de países con economías de mercado. Tampoco se puede generalizar. Hay otros fenómenos como las guerras, la intolerancia religiosa o condiciones históricas de pobreza y subdesarrollo.

Más allá de los cruces fronterizos formales es un hecho que nuestra frontera es completamente porosa y millones de personas la han cruzado, a pesar de los riesgos, hasta lograr la proeza de internarse en los Estados Unidos asistidas por traficantes que obtienen jugosos dividendos. El gobierno norteamericano lo sabe. México se ha hecho de la vista gorda. Es por eso que ahora nos obligan a frenar desde aquí a los migrantes cuyo flujo ha disminuido considerablemente. Trump lo festeja porque cuenta con el respaldo de sus electores en estas acciones.

Nuestra Frontera Sur ha sido objeto de estudios académicos, acciones y programas gubernamentales, labor de organizaciones no gubernamentales en pro de los derechos humanos y es ahora un tema en la agenda bilateral con nuestro vecino país del norte. Independientemente al proceso de negociación para la firma al ahora llamado T_Mec, Trump amenazó vía twitter con imponer un arancel del 6% a las importaciones mexicanas. El gobierno se vió obligado a modificar su postura inicial al pasar de una política receptiva de la migración a un viraje con la presencia de la Guardia Nacional para impedir la internación de las ya conocidas caravanas, así como deportarlos a sus países de origen.

Lo lamentable es que el debate nacional se ha centrado en el tema migratorio sin considerar sus efectos colaterales, como la presencia de miles que hoy deambulan en las calles de nuestras ciudades, otros más que se han empleado informalmente pero además, a decir de habitantes de Tapachula, se ha incrementado la delincuencia dado que entre los migrantes se infiltran pandillas que prácticamente han sitiado el centro de la ciudad.

Por otra parte los hoteleros, comerciantes y empresarios de Comitán han manifestado su preocupación por el incremento en el Impuesto de Internación de Vehículos a México, que deben pagar 59 dólares y un depósito de 200 a 400 dólares, dependiendo el modelo, situación que ha desalentado la llegada de guatemaltecos que vienen a visitar lugares turísticos, así como a abastecerse o a consumir servicios en restaurantes, hoteles o a realizar compras en comercios, notando una baja del 70% del flujo de guatemaltecos. Seguramente desde la comodidad de un escritorio a alguien se le ocurrió esta medida sin considerar los daños económicos que provoca. Los comercios de Tapachula y Comitán, entre otros municipios, dependen en buena medida de la afluencia de nuestros vecinos guatemaltecos.

En lo personal he tenido la oportunidad de visitar Honduras, Guatemala y El Salvador porque existía la intención en gobiernos anteriores de estrechar lazos culturales y sobre todo comerciales. Creo que hay grandes oportunidades desaprovechadas que podrían potencializar el desarrollo entre el sur de México y Centroamérica. No se trata de impulsar programas sociales sino de generar empleo activando nuestras fortalezas y potenciales. Lamentablemente la agenda gubernamental no va por ese camino…

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