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A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

Aspirinas

Mi muy querido amigo Yamil Melgar, el secretario de economía de Chiapas, anunció junto al gobernador, un esquema crediticio a través de la banca comercial y con el apoyo de NAFIN con una tasa del 13.9% anual. Dice que el gobierno ofreció en garantía de 500 millones de pesos que se dispersarían a través de bancos. No es dinero liquido sino un aval que en caso de impagos respalda el gobierno y después NAFIN. La banca comercial, como siempre, nunca pierde. No es lo mejor dijo Yamil, pero es lo que hay. El crédito tiene hasta 60 meses de plazo, es decir 5 años y se “pretende” que tenga de 3 a 6 meses como plazo de gracia, sin pago de intereses y capital. El gobierno del estado, afirmó, podría subsidiar la tasa, pero todavía está en veremos. La capacidad de endeudamiento se mide en función de la capacidad de pago y aunque las finanzas del gobierno son sanas por el esfuerzo de una disciplina fiscal y hacendaria, es insuficiente.

Existe una deuda que heredaron administraciones anteriores por lo que el secretario de economía reconoció que el gobierno no tiene excedentes ni flexibilidad como si tienen otros estados. Nuestros ingresos están comprometidos y no hay margen de maniobra. “Con esto salimos -siguió diciendo- pero no estamos descartando la posibilidad que haya un subsidio a la tasa para que sea mas atractivo”. Desde 50 mil hasta 5 millones, no hay necesidad de que dejen una garantía, pero eso depende del flujo de ingresos de las empresas. Quien tenga un buen historial de crédito por la compra de un carro o tarjetas de crédito, sin duda podrá acceder a ese crédito. Pero la banca te manda a buro de crédito sin escalas si dejas de pagar. Así es como funciona con o sin pandemia.

En mi opinión, dicho anuncio, no representa ni remotamente una panacea. Es una medida federal que no se adapta a las circunstancias ni la situación especifica de cada estado y menos al nuestro, pero no hay más. Se debe partir de la premisa de que la recesión económica se presentó mucho antes de la pandemia. Muchas empresas en Chiapas ya enfrentaban serios problemas y se vieron afectadas en su historial crediticio por lo que difícilmente podrán acceder a créditos dadas las restricciones de la banca comercial. Ante la incertidumbre se paga primero la propia subsistencia, luego sueldos, impuestos y en último caso créditos. De otro modo hay que cerrar el changarro por que no hay ingresos. Estamos literalmente ahorcados.

Desde el año pasado yo ya venía platicando con algunos organismos empresariales que avizoraban un difícil escenario. La COPARMEX, por ejemplo, presentó una propuesta que fue desestimada o simplemente ignorada. El PIB del país, ese que tanto presumió que haría crecer el ahora presidente, se vino para abajo. Y hay que tomar en cuenta que a finales del sexenio pasado había varios estados con un crecimiento por arriba del 7%, mientras que Chiapas estábamos en un -3%. Esa disparidad regional se acentúa hoy de manera significativa. Estados con finanzas sanas como Jalisco, han recurrido al endeudamiento hasta por 6,700 millones de pesos para palear la crisis. Tienen muy claro que deben apoyar a su planta productiva a riesgo de que el desempleo se dispare a niveles insospechados y las empresas no se puedan recuperar. Guanajuato dispone de un fondo de financiamiento, el “Fondo Guanajuato” que otorga créditos directos al 6% de forma inmediata, sin mayores requisitos y sin la abusiva intermediación bancaria hasta por 500 mil pesos.

Por esa situación, las pequeñas y medianas empresas de Chiapas se vieron en la necesidad de recortar personal y reducir sueldos. Pongamos como ejemplo al sector turístico que está siendo severamente afectado y tuvo que cerrar sus establecimientos por las disposiciones del gobierno en materia sanitaria. Se debe tomar en cuenta que la mayoría de los empleos son informales o semi-informales. El crédito ofrecido por el IMSS pone como condición que al menos en los últimos 3 meses las empresas no hubieran despedido trabajadores. Por eso resultó tan poco atractivo y prueba de ello es que no se ha logrado colocar más allá del 30%.

No tengo la menor duda de que Yamil, cuenta con una solida formación y experiencia en áreas muy importantes del servicio público. Fue Delegado del Trabajo, delegado del IMSS en Chiapas, Tlaxcala y Puebla. Conoce bien el tema del empleo y sabe lo que hay que hacer. Solo que está limitado, al igual que el gobernador, a las disposiciones de la política hacendaria federal. Como ya he afirmado, no se adecua a la situación ni la problemática especifica que atraviesan estados como el nuestro. He sido funcionario público y se de lo que hablo. Ganas e ideas no faltan, pero cuando se enfrentan estrecheces económicas el reto es mayor y las cosas se complican.

Desde el 2006, Chiapas recurrió a empréstitos que comprometieron su calificación crediticia cuando no había problemas como el que enfrentamos ahora. Estamos atados de manos y dependemos casi al 100% del apoyo de la federación. El mayor generador de riqueza es el gobierno y la inversión en obra pública se redujo considerablemente. Muchas empresas del sector turístico recibieron el tiro de gracia con la pandemia. Ya andaban mal al igual que el sector de servicios.

Por eso no es hay que tomar el anuncio con sus reservas. Es la banca con todas sus complicadas condicionantes y no el gobierno quien fondeará a las empresas. Ellos nunca pierden. El Banco de México les ofreció un respaldo hasta por 750 mil millones de pesos. Aún así, no pierden la oportunidad de seguir lucrando en exceso. Los 11 mil millones que ya se distribuyeron en Chiapas con apoyos y programas sociales, no reactivarán el empleo. Nos mantendrán como siempre ha sucedido en estado comatoso. La pandemia económica, al igual que la sanitaria requiere, mientras no haya vacunas, de tratamientos medianamente efectivos. El tomar aspirinas no resuelve el problema de fondo. La gobernabilidad se cierne en la transfusión de un plasma que, experimentalmente nos puede salvar o en el mejor de los casos ayudar a bien morir.

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