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A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

La alianza opositora ¿va en serio?

Por instrucción de las dirigencias nacionales los dirigentes de los partidos políticos estatales que podrían coaligarse para hacer frente a Morena han iniciado la tarea de auscultar posibles candidatos. Se ofrecen como una alternativa sumatoria que podría por simple y llana aritmética ser competitiva. Lo hacen con cierta discreción. No se si por estrategia, pero tienen que hacer su chamba, se acogen a los dictados cupulares. Obedecen. La pregunta es ¿qué tan en serio se aprestan a construir y ser una alternativa real para que el electorado se fije en ellos?

Dejan mucho que desear. Lo digo con respeto. Qué más quisiera sino augurar que estuvieran a la altura del momento histórico que enfrentamos. No lo veo por ahora así. Su comportamiento ante la opinión pública en la entidad es anodino. Son insensibles a los acontecimientos que debieran merecer al menos una opinión. Navegan en los océanos de la indiferencia, como si su papel fuera solo participar en las elecciones. Levantan la voz excepcionalmente. Golondrinas que no hacen verano. No tienen una agenda legislativa propia en congreso. Hay voces, pero son aisladas.

Parece que en Chiapas no pasara nada que amerite una postura, ni en pro ni en contra. Son, se supone, oposición. Por eso las organizaciones sociales y ciudadanas actúan por su cuenta, indefensas, sin encontrar una fuerza política que canalice sus demandas. ¿Será que están, como dice el presidente, moralmente derrotados, desahuciados?

Se modificó, por citar un ejemplo, la ley electoral. Se cambiaron las reglas del juego sin consensos políticos, por fast Track y lo aceptaron sin chistar. El estado atraviesa por una grave crisis económica y los líderes “opositores” no dicen ni pio. No proponen, menos critican, no parecen ocuparse ni preocuparse por tal circunstancia. ¿Cómo entonces pretenden generar simpatías y ganar votos?

Esa es la triste y cruda realidad. Nuestro subdesarrollo no es solo social, económico, sino político. Resulta, si acaso, que es solo la prensa el único contrapeso capaz de denunciar. Las redes sociales, esas sí, las benditas. Ahí se dan rienda suelta las opiniones que no se sienten representadas, que por lo mismo no creen ya en la partidocracia. Pero son distantes, dispersas, no siempre causan efectos.

Así nos encaminamos hacia un proceso electoral que ya comienza la cuenta regresiva. Es más, mucho más, lo que tienen que hacer si es que aspiran a ganarse la confianza de los electores para no solo apostar a los liderazgos locales que busquen cargos en el poder como si se tratara de un concurso.

Comida chatarra

Somos expertos en tapar pozos después del niño ahogado. El señalamiento de que los padecimientos crónicos como la hipertensión, la diabetes y la obesidad son hoy la causa de un número mayor de muertes por Covid en nuestro país, ha dado pie a la tajante prohibición en Oaxaca de la venta de alimentos conocidos como chatarra a menores de edad. Se olvida acaso que los adultos también pueden adquirir esos padecimientos, no solo los menores. Si, es un grave problema, debido a nuestros hábitos alimenticios, pero las prohibiciones no siempre resuelven los problemas. Será muy difícil erradicarlos. Lo que se debe es educar, concientizar, como ya lo hacen muchos países desarrollados. Otra alternativa que ha dado resultados son los impuestos hacia este tipo de productos. Los legisladores debieran tomar en cuenta la opinión de expertos que vaya que los hay y conocen bien el tema, aunque hasta ahora hayan sido ignorados.

Somos lo que comemos

Ciertos sectores de la sociedad más o menos informados, procuran llevar una dieta sana. Hacen ejercicio, se miden en consumir carbohidratos, calorías, grasas, azúcar o sal. Los hay quienes son veganos y solo comen frutas y verduras, no así carne que tiene altos contenidos en hierro. Hay quienes de plano no consumen azúcar y sal. Una produce diabetes la otra retención de líquidos, pero no quiere decir que no sean necesarias para el organismo.

Y cada cultura es un mundo. En la India no comen vacas porque son sagradas. En algunas regiones de Francia se consume carne de caballo. Los chinos todo lo que se mueva. Los argentinos desayunan, comen y cenan carne. Los judíos no comen carne de cerdo. La dieta japonesa es de lo más saludable. Hay quienes evitan productos empacados porque pierden su valor nutricional. En México los mejores platillos no son necesariamente los más sanos. Pero también se cultivan frutas y verduras que ya quisieran tener los europeos. La medicina naturista es ancestral. Las especies no solo condimentan la comida, sino que tienen efectos curativos y saludables.

El modelo educativo debiera implementar en forma didáctica, consejos nutricionales para educar a las nuevas generaciones en tener una vida sana y alcanzar como en los países mejor desarrollados una expectativa y calidad de vida mucho mayor. Si no cambiamos, sino educamos, no habrá dinero que alcance para atender a una población enferma considerando además nuestros precarios sistemas de salud. Si tenemos mejores hábitos no necesitaremos tantos hospitales. Es mejor prevenir que curar. Es mejor educar que sancionar.

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