A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

La chatarra fue la culpable

Ante la falta de resultados constantes y sonantes, este gobierno se la ha pasado buscando culpables de todos los males de que adolece nuestro país. El llamado periodo neoliberal es el villano favorito de la película. Según esto, de Salinas para acá todo empezó mal en nuestro país. Se olvidan de los sexenios de Echeverría Y López Portillo que fueron los más fatídicos en la historia moderna de México. A esos grupos políticos y a esa escuela perteneció el ahora presidente. Populistas expertos en quiebras y devaluaciones se quedaron sin empleo al arribo de la tecnocracia mucho mejor preparada y con una visión más clara de los mercados mundiales, la integración económica y la irremediable globalización. Dicen que muy corruptos, pero se olvidan del Negro Durazo que era un temible capo que disponía del país como su hacienda. El Partenón hoy en ruinas es vestigio de esa corrupción.

A partir de la ruptura de la que surgió la corriente democrática del PRI con Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo a la cabeza, se unió también en Tabasco López Obrador para después armar un tremendo borlote por la sabida mala costumbre del PRI de gastar en las campañas dinero a manos llenas. De ahí pal real, nadie detuvo la marcha de Amlo que victimizado se lanzó por la Jefatura del Gobierno en el Distrito Federal que heredó del Ingeniero Cárdenas, sucedido por Rosario Robles.

Para no hacer más historia, por fin logró lo que se volvió una obsesión. Su retórica en la oposición ha estado enmarcada en la descalificación. Por eso quiere borrar ahora todo ese pasado, aunque se lleve de por medio a muchas instituciones. Para él nada ha funcionado, todo es un atraco a la nación, el Fobaproa, la presidencia de Calderón, el INE y un modelo económico que se ha olvidado de los pobres.

Ahora que ya es presidente ha tomado decisiones como si fuera el capataz de un rancho y sin medir las consecuencias. Y las mismas están a la vista. Acabó con el crecimiento económico, la Guardia Nacional no funcionó, la narcodelincuencia se empoderó, los asesinatos de la NO guerra van a duplicar a los de sexenios anteriores.

Y por si fuera poco se nos viene encima la pandemia, en el peor momento y la peor circunstancia, con un gobierno disfuncional, un gabinete desfigurado por las renuncias. El Secretario de Hacienda, de la SCT por decir los menos y los otros aferrados aceptando ocurrencias a cambio de conservar los cargos.

A dos años no hay resultados. Ningún seguidor ni siquiera los más fanáticos son capaces de contabilizar logros. Todo es pirotecnia, discurso, verborrea, alharaca. El recurso es seguir en la búsqueda de los culpables, no de las soluciones. Ahora se enderezan los ataques contra la comida chatarra. A ella aducen la cifra catastrófica de muertos. Son incapaces de reconocer que la regaron, que los amuletos no sirven, que los cubrebocas eran necesarios.

Y como en todo van por la prohibición. Los Congresos de Oaxaca y Tabasco ya lo hicieron, ahora va en la CDMX. Significa un golpe a toda una cadena de producción que genera cientos de miles de empleos. No les interesa educar, cambiar hábitos. Si hicieran eso en Chiapas provocarían una revuelta social. Eso no quiere decir que no se atienda el problema, pero hay que ver la manera, apoyarse en expertos, no las ocurrencias de los diputados. No les interesa solucionar, les interesa encontrar a quien echarle la culpa.

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