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A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

Diputados irresponsables

Ya es hora de exigirles cuentas a los diputados de Morena y sus secuaces en el Congreso de la Unión. Actúan inmersos en el anonimato que les mimetiza dentro de la mayoría servil al presidente de la república. Lo más bochornoso es que aprueban las iniciativas a ciegas, sin mover ni una coma y sin analizar ni comprender los alcances y las consecuencias que pagamos todos los mexicanos. Ese ha sido el reiterado comportamiento desde que inició esta legislatura.

Se podría analizar una por una de las iniciativas para demostrar el nocivo efecto del irresponsable del comportamiento de los diputados. Se conforman con presumir el enorme dispendio en apoyos sociales dirigido a la conformación de clientelas electorales, pero no en mejorar las condiciones de vida de los mexicanos, ni mucho menos a sacarlos de la pobreza. El asistencialismo es un paliativo temporal. Literalmente han autorizado el saqueo de las finanzas públicas para el uso discrecional del presidente como si fuera un monarca que a capricho y sin ataduras dispone del dinero en costosísimas ocurrencias.

CFE no es una empresa

Pero vamos al asunto que hoy nos ocupa. De todos los bienes y servicios que pagamos todos los mexicanos, el de CFE es el único monopolio que no nos permite ninguna otra alternativa que ser sus cautivos clientes a los que suspende servicios a su antojo mientras que se da el lujo de exonerar, como ejemplo a los tabasqueños, adeudos por 11 mil millones de pesos que nos cargan a todos. No conozco a nadie que se diga satisfecho de pagar su recibo de luz sin considerar que no afecta a su economía. Y no hay escapatoria, es con ellos o con nadie.

La CFE no es una empresa de clase mundial. Ninguna empresa anda exonerando de pagos a sus clientes ni permitiendo que muchos de los ayuntamientos en el país les deban cantidades millonarias. Las prestaciones que tiene sus trabajadores son onerosas y ventajosas comparadas con las condiciones laborales de empresas en el sector privado. Lo mismo pasa con PEMEX y todas esas graciosas concesiones las pagamos todos.

Energía contaminante

Con la reforma recién aprobada se da el tiro de gracia a las empresas del sector privado cuyo único pecado es producir energía más barata y cero contaminantes. El año pasado la CFE decidió utilizar combustóleo para sus generadoras termoeléctricas dada la prohibición de uso para la navegación marítima internacional. Posee altos contenido de azufre y eso ha permitido que otras empresas con menores contenidos acaparen el mercado. Pero en México decidimos usarlo para quemarlo sin importar las consecuencias medioambientales que están afectando la salud de los pobladores cercanos a las termoeléctricas.

Adiós a las energías renovables

Se incumplen además los compromisos internacionales de nuestro país para reducir el uso de combustibles fósiles que están provocando el cambio climático. Se pone en primer lugar ahora el uso de la energía que genera la CFE sin importar que nos cueste hasta 6 veces más caro y lo paguemos los mexicanos. Prácticamente desplazará del mercado a la incipiente industria de energías alternativas como la eólica y la solar. Si alguien invierte y emplea en paneles solares produciendo lo que consume, incluso puede obtener saldos a favor. Y eso es exactamente lo que no quiere la CFE. Quiere ser el proveedor principal para saciar sus altos costos operativos.

Los días contados de los combustibles fósiles

El uso de los combustibles fósiles tiene los días contados. Los autos eléctricos suplirán masivamente a nivel mundial a los de combustión antes de 20 años. La energía que los alimenta tiene que ser producida además con fuentes alternativas, pero en México estamos haciendo todo lo contrario y eso traerá consecuencias. No solo nos costará más caro el recibo de luz. Canadá y ahora los Estados Unidos con Trudeau y Joe Biden, retomarán los compromisos contra el cambio climático, e impondrán aranceles a los productos que exportamos como medida de presión. No hay para donde hacerse. La atmosfera la contaminamos todos y no se vale que unos países hagan todos los esfuerzos para reducir las emisiones contaminantes y nosotros no. Y todo por el capricho del presidente por conservar a toda costa a una empresa que lejos de ser de todos los mexicanos, los terminará afectando…

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