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A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

Aspiracionismo

Resultan muy poco afortunadas las expresiones del presidente en torno a la clase medía. Le restan simpatías en un sector que votó por él precisamente por querer cambiar un estado de cosas donde a pesar del esfuerzo y los sacrificios individuales no hay condiciones para avanzar y mejorar en eso que se da llamar la movilidad social.  De ese estado de cosas derivan muchos males que hoy se critican y sancionan, tales como el acoso laboral, el influyentismo o la discriminación en razón por ejemplo del color piel, raza, religión o preferencias políticas o sexuales.

Aspirar es quizá el motor de la humanidad. Cuando Hidalgo proclamó la independencia aspiraba a construir una gran nación. Cuando la humanidad construyó cohetes espaciales aspiraba a conquistar el espacio. Cuando Cristóbal Colón se embarcó en el Puerto de Palos, aspiraba a descubrir lo que luego sería llamado el Nuevo Mundo. Cuando un joven logra entrar a la Universidad aspira a ser un profesionista y por supuesto mejorar sus condiciones de vida. Muchos padres hacemos todo lo posible por dar a nuestros hijos una mejor educación y la aspiración es que a ellos les vayan mejor que a nosotros. Es tal el esfuerzo, que sacrificamos muchas cosas para lograrlo y ellos en consecuencia tienen que “aspirar” a lograrlo.

Ahora bien, si lo que el presidente quiso criticar fue al materialismo y al consumismo, eso es otra cosa. En efecto hay personas que creen que ostentar ciertos artículos costosos los hace mejores personas y a cambio de ello son capaces de cualquier cosa. Los bienes materiales pueden proveer confort, pero eso no te hace mejor persona. Y muchos en ese pecado llevan la penitencia. Dejan de lado la ética y sus principios o se inventan otros.

Lo contrario al aspiracionismo sería el conformismo. Y ninguna sociedad puede prosperar de esa manera. Da tristeza ver como a quienes han crecido en regímenes socialistas como el cubano, donde a falta de conocer otras realidades siguen vanagloriando a un modelo político autoritario que los ha sumido en la más extrema pobreza. De nada sirve que en Cuba no haya analfabetismo o que existan excelentes profesionales de la medicina, así como grandes músicos y extraordinarios deportistas. El problema es el modelo colectivista que los condena a la mediocridad. Y aunque la discusión es larga e histórica solo se puede apreciar desde un romanticismo que no empata con la propia naturaleza de nuestra especie. En la supervivencia del más fuerte o el proceso de selección natural, se concentra la teoría de la evolución. Y no digo que deba ser así, pero precisamente así es.

Al menos yo no me trago ese cuento viendo como mucho de los que rodean al presidente y desde la inasible 4t, sacan provecho del poder para amasar fortunas. Es lo que el presidente llama hipócritas o de doble moral. Antes de ver la paja en el ojo ajeno, debería verla en el propio. Abundan también los feligreses de sectas religiosas y otras tomaduras de pelo que solo enriquecen a sus guías y sanadores espirituales. Justo así pasa en la política.

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