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A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

No es tan malo el neoliberalismo

El presidente acaba de declarar que el neoliberalismo no es tan malo, que el problema es la corrupción, quizás queriendo decir que no haya colusión entre empresarios y políticos corruptos, negocios al amparo del poder y evasores de impuestos. Ese viraje de opinión le cayó como balde de agua fría a ese sector de la izquierda recalcitrante y paleolítica que ha construido toda la narrativa de la 4t en función de la demolición política del modelo neoliberal. Pero sucede que en términos reales sucede otra cosa. El presidente tiene como aliados a los más ricos del país y a quienes antes llamaba la mafia del poder entre ellos a Carlos Slim, Hank Rhon y Ricardo Salinas Pliego. Por otra parte, refrendó el tratado de libre comercio con Norteamérica -al que siempre se opuso- sabedor de la enorme interdependencia económica y sus beneficios que sería catastrófico disolver. El 80% de nuestras importaciones y exportaciones las hacemos con América del Norte.

Inconformidad

Ahora hay inconformidad entre los fans de la 4t por los dichos de Amlo, están desconcertados, ¿Ahora a quién culparan de todos los males? ¿Quién será el villano favorito? Y eso no quiere decir que no haya políticas estatistas que han afectado el crecimiento económico. Tenemos un déficit fiscal, el gobierno gasta más de lo que se ingresa. Se ha apostado por el asistencialismo sin estimular la inversión. No hay certeza legal para invertir. Además, hay un claro alineamiento político con los gobiernos de izquierda en Latinoamérica comenzando por Cuba y Venezuela, lo que no nos genera ningún provecho. Se ha dejado a su suerte, en medio de la pandemia, a las pequeñas y medianas empresas. Por el contrario, toda la carga fiscal ha recaído sobre sus hombros en medio de un mar plagado por el comercio informal que no paga impuestos. Son las Pymes las que sostienen el gasto público.

Si el neoliberalismo no era tan malo ¿ahora qué queda? ¿Los conservadores? ¿Alguien sabe a que se refiere el presidente? Porque si hablamos de la izquierda progresista, a las feministas, la comunidad LGTB o los ambientalistas no les ha ido nada bien. Les han dado atole con el dedo. La agenda “progre” no está en el interés del gobierno ¿entonces de qué clase de izquierda estamos hablando?

La social democracia

El éxito de la social democracia en los países nórdicos, se debe a que no hay corrupción gubernamental y por ende tampoco en la iniciativa privada. Los políticos no se enriquecen a costillas del patrimonio público. Las empresas no funcionan si existe corrupción. Entonces el efecto corruptor tiene un eje transversal. Si el gobierno es corrupto establece las reglas no escritas del juego, corrompe a las empresas y no al revés. Entonces el neoliberalismo no es malo sino cuando se corrompe incitado por la corrupción gubernamental. Así de simple. Valdría decir que las empresas paraestatales no serían tan malas sino fuera por la corrupción. La salud y la educación serían mejores sino fuera por la corrupción. La lista es larga. Lo que el pueblo votó en el 2018 fue porque estaba harto de la corrupción. No votó para que le rindiéramos pleitesía a Cuba, Nicaragua o Venezuela y nos distanciáramos de nuestros principales socios comerciales.

México lejos de ser neoliberal

Y hay que decir que México no ha sido precisamente neoliberal como muchos suponen. Sinteticemos el concepto: Cuando se habla de ese modelo estamos hablando del libre mercado, del derecho a la propiedad privada, de más sociedad y menos gobierno, aunque la definición es más amplia. Tiene que ver con un régimen de estado de derecho, de libertades donde se reconoce al individuo como base de la sociedad y no a un colectivo al que hay que uniformar y guiar. Un régimen de contrapesos con división poderes, libertad de opinión y de expresión.

El ranking de libertades económicas

Con todo y la apertura comercial, los tratados de libre comercio; no solo con América del Norte sino con muchos más países, México está lejos de tener una economía verdaderamente abierta y verdaderamente neoliberal. En el ranking mundial de libertades económicas ocupamos el lugar número 65 de 180 y eso que somos la 13ava economía del mundo por ingreso per cápita. El método de medición considera los siguientes conceptos: Estado de Derecho, derechos de propiedad, integridad de gobierno, eficiencia judicial. Tamaño de Gobierno: carga fiscal, gasto de gobierno, salud fiscal. Eficiencia Regulatoria: facilidad de hacer negocios, libertad de trabajo, libertad de política monetaria y la Apertura de Mercados: libre comercio, libertad de inversión y libertad financiera.

Lejos estamos de países como Canadá, Chile, Nueva Zelanda, Suecia o Singapur, incluso China y Rusia. Por el contrario, en los últimos lugares se encuentra Cuba (178), Venezuela (179) y Corea del Norte (180). Estos últimos junto a los países africanos tienen la mayor pobreza en el mundo. La superioridad del capitalismo con un modelo de bienestar es notable en contraste con los países con políticas socialistas. Las empresas del paraestatales o con participación estatal -en la social democracia- se manejan con criterios de eficiencia. La salud y la educación que brinda el estado son las mejores del mundo.

Los datos no mienten

El libre mercado mejora notablemente la calidad de vida del grueso de sus habitantes mientras el socialismo es una autentica fabrica pobres y para allá vamos a pasos agigantados si seguimos maldiciendo al neoliberalismo. La evidencia y los datos no mienten. Son empíricamente comprobables y sin embargo el socialismo sigue teniendo éxito porque vende promesas. La esperanza de una sociedad más justa y más igualitaria que nunca llega y que luego conduce a dictaduras y autocracias que se constituyen en nuevas oligarquías.

No aprendemos

Chile -con los Chicago Boys- ha sido el único país que se aplicó en abrir su economía y favorecer la libertad del comercio bajo los criterios de Milton Friedman. Principalmente por drásticas reducciones del gasto público y de la oferta monetaria, privatización de las empresas estatales, eliminación de obstáculos para la libre empresa, reducción del proteccionismo arancelario y fomento de la inversión extranjera. El inconveniente es que se estimuló bajo la dictadura de Pinochet y eso terminó por deslegitimar el modelo. Hoy el país andino sufre un grave retroceso ante un gobierno de izquierda que dará al traste con todo lo avanzado. Chile es el único país en toda Latinoamérica que redujo la pobreza a menos del 10% y a pesar de ello los vendedores de ilusiones lograron el triunfo con el apoyo del partido comunista. No hemos aprendido a elegir. Para allá va Colombia y Brasil. Se sumarán a todos esos gobiernos populistas de izquierda que han llevado al fracaso y el empobrecimiento generalizado a sus países.

Preservar la democracia

Por eso más que el modelo económico, lo importante es preservar la democracia para poder corregir el rumbo si las cosas no son como las prometieron. Agustín Laje nos dice que “El problema con la izquierda es que llega al poder por una escalera que se llama democracia representativa y luego tira la escalera para nadie pueda subir”. Hoy en España la derecha apunta a ganarle al Partido Socialista después de la decepción de los ciudadanos con un gobierno de izquierda. En Argentina un economista liberal, Javier Milei, lidera las encuestas. Es como el juego de las serpientes y escaleras. Unos países van para arriba, pero son más los que van para abajo. Cuesta más hacer crecer a un país, que destruirlo y ese es el gran reto. El gran problema es que, a pesar de la evidencia, seguimos soñando víctimas del engaño de quienes prometen un mundo mejor.

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