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A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

Y se hizo la luz

El senador Eduardo Ramírez hizo con “ímpetu declarativo” la afirmación de que “es de Morena y se queda en Morena”. Que participará en el proceso interno para el 2024 y acatará los resultados. Que se trata de “servir” y no de “servirse”. Con esta declaración despeja por ahora las dudas de quienes pensaban que podría romper con Morena y formar una coalición con partidos de oposición en caso de no resultar electo candidato. Varios estarían dispuestos a hacerlo.

Eso dejará algunas viudas si en esta ocasión no va por la gubernatura. Por primera vez la ley le permite repetir como candidato a senador, pero las opciones son múltiples en aras de la unidad de Morena. Pondría a disposición de Morena toda una estructura construida a lo largo de los últimos años, tal y como se supone lo hizo para apoyar en su momento las candidaturas a presidente y gobernador en 2018.

LAS ENCUESTAS

No se vaya creer que con esto está declinando a sus aspiraciones. Cree que puede y por eso se apunta. También hay que precisar que en Morena no habrá un proceso interno como lo ha exigido el senador Monreal para la elección presidencial. No será la militancia quien elija a su candidato. Todos los candidatos a gobernador han sido seleccionados mediante encuestas. Así fue la elección de Mario Delgado para presidir Morena. La apuesta entonces es por encabezar de manera determinante esas encuestas. Es bien sabido que Zoe Robledo tiene una cercanía con el presidente no solo por su desempeño sino porque se ha expresado muy afectivamente de él en varias ocasiones y puede que por ello tenga inclinación hacia su persona. Sin embargo, las reglas generalmente aceptadas en Morena son, insisto, las encuestas.

ZOÉ

Zoe Robledo ha sido hasta ahora institucional, no ha hecho públicas sus intenciones políticas, quizás no sea el momento. Hay quienes lo candidatean alternativamente para la jefatura de gobierno y hasta la presidencia. Morena abrirá en su momento un proceso para elegir a su candidato. No sé si abierto o cerrado. En el primero de los casos tendría que haber una especie de precampaña para posicionar a los candidatos y poder medirlos. En el segundo, se irían por la simple medición cosa que dudo. Así que pronto veremos todo tipo de encuestas, aunque las que verdaderamente cuentan serán las que mande a hacer internamente la directiva nacional de Morena.

NO HAY MÁS

Aunque hay otros aspirantes casi declarados, o incluso pudieran surgir; para la percepción de la opinión pública ellos son lo que tienen posibilidades reales. Al interior de Morena la militancia tiene otra lectura además de sus propios intereses de grupo y de visiones. Solo que al final de cuentas “el pueblo” es el que decide y eso se ha determinado con base a encuestas. Es la manera de consultarlos. A ello se sumarán el PT, el partido Verde y otros más.

NULA OPOSICIÓN

Por otra parte, hay que señalar que no se visualizan liderazgos de oposición. No los hay o en todo caso serían los mismos de siempre. Nadie ha dicho, esta boca es mía. En los hechos la oposición es prácticamente anodina, brillan por su ausencia, se perciben cooptados y dóciles al gobierno. No atienden el reclamo social. Es el caso de los partidos locales que seguramente la harán de satélites para la coalición gobernante. Tampoco se percibe una clara postura en los partidos políticos nacionales, aunque ya sabemos que cada que se aproxima un proceso electoral les salen liderazgos como nucús. El hecho es que todos al final están obligados a participar. Van sus prerrogativas de por medio y algo habrán de repepenar en las contiendas municipales y alguna pluri en el congreso. Ya sabemos cómo se comporta el grueso del electorado chiapaneco que es totalmente clientelar. Si la elección presidencial llega a ser competida esos votos cuentan y mucho.

LA VERDADERA ELECCIÓN

La precampaña por la candidatura de Morena, será la verdadera elección, lo demás mero trámite. No se puede esperar otra cosa a menos de que algo salga mal y se presente una ruptura. Lo triste es que no se visualizan cambios de fondo en el discurso y la oferta política. El asistencialismo de más de años que nos tiene sumidos en la pobreza. El centralismo y la dependencia presupuestal de la federación. El clientelismo y la corrupción. El crecimiento exponencial y desordenado de la población. Los primeros lugares en analfabetismo, enfermedades gástricas, diabetes y desnutrición. El grave deterioro ambiental. Un estado que lo tiene todo y a la vez no tiene nada.

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